Tras la feroz explosión de una barcaza que acabó con la vida de 5 jóvenes laburadores, varios de ellos padres de familia, muchos amigos y familiares le dieron el último adiós el pasado domingo. Con la mente un poco más tranquila, aunque con el corazón dolido, una de los familiares accedió gentilmente a conversar con Crónica sobre lo sucedido. Se trata de Lourdes Alegre, tía materna de Giovani Samuel Amarilla Alegre (24).
“Mi sobrino era un muchacho muy bueno, igual que los otros… les conocíamos a todos. Nosotros pensábamos que trabajaba netamente haciendo tornería, lo que no sabíamos que limpiaba las barcazas por dentro. Justo un día antes de su fallecimiento estaban almorzando los 5 juntos en la casa de mi hermana, la mamá de Giovanni. Ella les cocinó un rico asado y fue la última vez que lo vimos sonreír”, dijo con una pena en el alma que se marcaba en cada palabra.
Doña Lourdes mencionó que “nosotros teníamos varios familiares que estaban trabajando ahí, tíos de parte de su papá y primos. Giovani logró entrar hace un año y medio más o menos. Acá la mayoría de las familias del bañado Tacumbú trabajan en el astillero. Es la empresa que más agarra personal en la zona”.
En cuanto a si la empresa ya se comunicó con la familia explicó que “de parte de ellos nada aún, no nos dijeron cómo fue la explosión. Solo una señora rubia se acercó a nosotros y nos dijo que cualquier cosa estaban a disposición, que se iban a encargar de todo, pero hasta ahí. Todavía no dijeron si se va a indemnizar a la familia o algo”.
Por otra parte, recalcó que “los padres de Giovani se quedaron muy tocados y no asimilan todavía; se pasan llorando y no hablan con nadie. Ellos tienen 2 hijos, Giovani y Luna de 16 años. Mi sobrino ya tenía un hijo de 2 años, se llama Bautista”.
En cuanto a lo que le tocó vivir en el momento de la explosión expresó que “yo llegué a ver a uno de los muchachos y estaba totalmente desnudo y quemado. Me asusté muy grande. Lo llevaban en una carrocería. Otra sobrina que trabaja también ahí ya nos dijo que nos preparemos ya que no había ningún sobreviviente”.
Por último mencionó que Giovani tenía un sueño. “Él estaba estudiando Construcción Naval y, a veces, de su trabajo no se podía ir y tenía que recuperar. Estudiaba en UCSA, estaba en los primeros años. Su sueño era ser un capitán de barco, navegar y manejar todo lo referente a las embarcaciones. Se dedicaba netamente a su familia y era muy educado con todos”, finalizó.

Los cuerpos irreconocibles
Ña Lourdes mencionó que en el momento de la verificación de los cuerpos “el papá de Giovani llegó a verle y su cara ya era irreconocible, ya no era Giovani el que estaba ahí. La explosión ocurrió a las 11:00 y nos entregaron los cuerpos a las 17:00 horas. Le trajeron de Villa Hayes al astillero. Todos ya estaban muertos, uno no tenía brazo, la cabeza de Giovani y de otro muchacho explotó supuestamente. Todo era un desastre”.
“Nosotros no sabemos si qué estaban haciendo ellos en ese momento, si estaban trabajando o no. Nadie nos explica nada. Supuestamente estaban haciendo limpieza y después estaban descansando y tomando tereré. Le estaban esperando al capitán de la barcaza para volver al astillero, pero nunca llegó. Ni siquiera él tampoco se acercó a hablarnos”, precisó.

