Por donde va, a Orlando Gill ya no lo dejan caminar. Se volvió el ídolo máximo luego de su participación en el mundial como uno de los arqueros más puretes.
El portero estuvo de visita en el hospital Acosta Ñu donde fue a acompañar a un ahijado, pero apenas llegó alborotó al rollo. Todos querían sacarse fotos con él, desde los más peques hasta las enfermeras y doctoras.
Orlando visitó a los pequeños, recorrió y hasta firmó autógrafos para la gente.



