Le construyeron un nicho y dejó de “aparecer”, he’i

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Luego de que le construyeran el oratorio nadie la volvió a ver deambulando en las noches por el lugar he’i.

En San José de los Arroyos, la historia de la misteriosa “Señorita del Vestido Blanco” sigue estremeciendo a quienes la conocen. Lo que comenzó como el brutal asesinato de una joven embarazada, cuya identidad jamás fue descubierta, terminó convirtiéndose en una de las leyendas más conocidas de la ciudad. Para algunos es solo un mito, pero para otros es un alma buena que protege a quienes pasan por el lugar donde perdió la vida.

“En la década de los 70, en la víspera del desfile del 14 de mayo, mi papá me contó que encontraron el cuerpo de la chica al costado de la ruta, en el kilómetro 108 de la Ruta PY02, en San José de los Arroyos. Estaba decapitada y su cabeza fue encontrada a unos 200 metros del lugar. Además, estaba embarazada”, contó a Crónica Fátima, pobladora de la ciudad.

“Cuando yo iba al colegio, en el 2011, la cruz estaba atada al alambrado. Siempre me llamaba la atención y llegaba a prenderle una vela. En ese entonces no conocía su historia; después mi papá me la contó. La gente decía que se les aparecía a quienes pasaban por ahí de noche, que seguía a las personas o que incluso se subía a las motos o a los vehículos. Muchos en el pueblo tenían miedo”, recordó.

La historia tomó aún más fuerza con un hecho que, según los pobladores, marcó un antes y un después.“Ya en el 2013 se comentó en la ciudad que ella se subió a la camioneta de un señor que viajaba hacia Ciudad del Este junto con su familia. La señorita le dijo que detuviera el viaje porque, si seguía, él y su familia serían unas de las víctimas de un terrible accidente que iba a ocurrir”, he’i.

“El señor se asustó y decidió regresar a su casa. Unos kilómetros más adelante, en San José Ñu, ocurrió un grave accidente en el que murieron varias personas, luego de que un colectivo de pasajeros protagonizara el choque. Quince días después, ese mismo señor vino a construirle un nicho. Desde entonces nadie volvió a verla ni se escucharon más relatos sobre sus apariciones. Creemos que, al tener su nicho, su alma por fin descansó”, relató.

SIEMPRE LE CUMPLE SUS PEDIDOS HE’I

Pero para Fátima, la “Señorita del Vestido Blanco” no es un motivo de miedo, sino de profunda fe. “Para mí, ella es muy milagrosa, siempre me cumple mis deseos. Yo le pido que algún día se me aparezca. Le tengo mucho cariño a la ‘Señorita del Vestido Blanco’. Ese nombre se lo puso el señor a quien ella salvó, porque dijo que la mujer llevaba un vestido blanco cuando subió a su vehículo”, contó.

“Siempre limpio el nicho. Hace poco me cumplió un pedido y le prometí que, si me ayudaba, le iba a llevar flores y a pintar su nicho. Cuando cumplió mi deseo hice lo que le prometí. Todos le tienen miedo, pero para mí ella es muy milagrosa”, concluyó.

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