Con mucho ingenio, paciencia y sin haber estudiado mecánica, don Éver Verza convirtió un pasatiempo en una verdadera obra de ingeniería casera. Desde hace tres años fabrica llamativos camioncitos con motor de moto que despiertan el interés de personas de distintos puntos del país. Lo más curioso es que el último modelo es “antisuegra”, solo tiene espacio para dos personas, aunque en la carrocería puede llevar hasta 250 kilos de carga.
El karai, oriundo de Itá, aprovecha sus días libres para dar forma a cada vehículo, cuidando hasta el más mínimo detalle. “Antes hacía camiones de madera para venderlos en el Día del Niño y Reyes. Después ya empecé a hacer camioncitos adaptando motores de motocarga.
Hace poco vendí uno que fue hasta Filadelfia, en el Chaco”, contó a Crónica. Aunque sus creaciones llaman la atención donde van, explicó que todavía no puede dedicarse de lleno a este oficio porque tiene otro trabajo para sostener a su familia. “Trabajo vendiendo quiniela, por eso no me puedo dedicar a tiempo completo a hacer los camioncitos. En más o menos dos meses puedo terminar uno. Lleva muchas piezas que debo comprar y cuesta bastante dinero hacerlo. Hasta autorradio tiene y alcanza unos 70 kilómetros por hora”, comentó orgulloso.
Don Éver aseguró que cada diseño nace de su imaginación. “Nadie me enseñó, pero tengo todo en mi mente sobre cómo hacerlo. Subí los videos a mi cuenta de TikTok y la gente empezó a llamar y a preguntar. Todavía no tengo pedidos, pero llama mucho la atención. Al que estoy haciendo ahora solo le falta la carrocería; incluso lleva todas las luces, no tiene nada que envidiar a un chileré”, dijo entre risas.

