Gritos aterradores dieron vida a una historia única

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| Por Ariamne Roa
Aseguró haber visto a una mujer con el rostro carcomido, en la parte trasera del auto. (Ilustración/IA)

Una noche oscura dio lugar a una historia que, con solo escucharla, le eriza la piel por un recuerdo que la atormenta más de dos décadas después. Gritos de un dolor desgarrador se instalaron en su memoria en una trama que primero la involucró a ella con su amiga y luego al novio de esta última.

“Mi amiga viajaba con su pareja por una ruta que conduce a Formosa. Era en 2006, cinco años después de nuestra primera experiencia. Era una noche oscura que se les quedó grabada para siempre y que a mí me hizo revivir lo que pasamos juntas”, contó a Crónica Sasori Charo.

“Iban en el auto, estaban peleando y el muchacho paró el vehículo. Apenas se detuvieron, ella escuchó el mismo llanto que habíamos oído años atrás”, relató.

“Mi amiga me dijo que ella vio a una mujer hacia el campo. La luz de la luna alumbraba mucho. Pero los gritos no paraban y cada vez se acercaban más. Ella pensó que era su imaginación porque veía cómo un poste se movía en zigzag”, comentó.

“El novio le hablaba, pero de golpe se calló, subió al auto y arrancó. Ella también subió y en silencio se fueron a toda velocidad”, he’i.

Lo peor estaba por ocurrir

“Mi amiga miró el espejo retrovisor y vio a una mujer sentada en el asiento de atrás, pero estaba mirando hacia un costado. Tenía el pelo largo, la cara gris y el rostro como carcomido. Ahí sintió que esa cosa quería agarrarla”, contó Charo.

“Cuando llegaron a un lugar más poblado en Formosa, se quedaron en una plaza. Allí el muchacho se bajó del auto y empezó a respirar agitadamente. Le dijo: ‘Si te cuento lo que pasó, no me vas a creer’. Ella le respondió: ‘¿Vos también la viste?’. Entonces ella le contó que había visto un palo que se movía y luego a una mujer sentada atrás”, recordó.

“Su novio le dijo a mi amiga: ‘Cuando te estaba hablando vi una figura negra que se acercaba y después una mujer se agachó y me miró. Ahí fue cuando subí y arranqué. Después miré el retrovisor y vi algo. Pensé que era el reflejo de la pantalla, por eso la prendía y apagaba. En una de esas volví a mirar el espejo y ella me estaba mirando. Tenía los ojos rojos’. Ella me dijo que lo único que hizo fue rezar durante todo el camino”, he’i

“Llegaron a su casa y, según mi amiga, olía como si algo se estuviera quemando. Se acostaron y el olor seguía. Dice que frente a su cama había una silla y que, cuando prendieron la luz, vieron que de la silla salía humo. Se volvieron a acostar y rezaron hasta que, vencidos por el cansancio, se quedaron dormidos”, contó.

TODO EMPEZÓ EN 2001, EN LA CASA DE ELLA

La primera experiencia que tuvieron se dio en el 2001, “cuando veníamos de la facultad con mi amiga. Estábamos a metros de mi casa y empezamos a escuchar esos gritos. No había nadie por la calle. Eran los gritos de una mujer y venían de un predio deshabitado. Empezaron a sonar cada vez más cerca y más seguido”, contó.

No se veía a nadie. Tampoco era que se iban a quedar a mironear qué onda. Por eso, “corriendo entramos a mi casa y los gritos parecían venir desde el frente. Esa fue nuestra experiencia paranormal juntas, pero luego a ella se le repetiría ya en compañía de su novio”.

SU TÍA LE HABLÓ DE MALAVISIÓN

Sasori Charo recordó una antigua creencia popular que, según le relató su tía, estaría relacionada con ese tipo de apariciones.

“Mi tía me contó que cuando se huele a quemado y no hay nada, es la presencia del Malavisión.

Según la historia, es el espíritu de una mujer que sufrió una infidelidad. Ella se vengó de su marido, quemó su cuerpo y luego quedó maldita. Después, estando cerca de un árbol, le cayó un rayo. El grito es como el de alguien que sufre un dolor insoportable, como si la estuvieran torturando”, relató.

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