Del kure’i y el koko al pira’i. La piscicultura se convierte en una nueva esperanza para las familias del campo ra’e. Cada vez son más los productores que dejan de depender únicamente de la cría de los animales “tradicionales” para apostar por una alternativa que promete buenos ingresos.
En Campo 9, departamento de Caaguazú, una empresa impulsa este rubro preparando alevines en laboratorio para luego comercializarlos a productores de todo el país, abriendo una nueva oportunidad para que las familias campesinas diversifiquen su producción y mejoren su economía.
“Tilapia, pacú, bagre, entre otras especies, son producidos y después de engordar los alevines, la empresa los lleva a sus estanques y luego pasan a la planta de procesamiento, donde se les da valor agregado. Se obtienen filetes de tilapia y pacú, además de milanesas y nuggets”, explicó a Crónica Susana Barúa, especialista en piscicultura de la empresa Hildebrand.
Pero ojo, la cosa no termina ahí: los subproductos, como el puchero y la piel, “van a la planta de balanceados, donde en una caldera se transforman en aceite y harina de pescado. Eso luego se utiliza como fuente de proteínas para alimentos de peces y otras mascotas. Ahí se cierra el ciclo de la producción de peces”.
La profesional destacó que la empresa trabaja en toda la cadena productiva. “También producimos peces para acuarios”, señaló. Barúa contó que la piscicultura surge como una respuesta a la disminución de peces en los ríos y, al mismo tiempo, como una alternativa rentable para las familias del campo.
“En los ríos prácticamente ya no tenemos pescados. Es un rubro muy rentable y de esta manera se puede reducir el éxodo que hay del campo a la ciudad. Además, es muy recomendable el consumo de pescado”, afirmó.

Va creciendo
Según indicó, el interés por esta actividad crece cada año porque no se necesita una gran extensión de tierra para producir. “Ahora está aumentando la producción de peces en el campo. Se la ve como una oportunidad, ya que en poco espacio se puede producir. También se está implementando mucho entre las familias el sistema ‘pesque y pague’, donde uno va a pescar de manera segura y paga solo lo que va a llevar, sin necesidad de intermediarios para la comercialización. La tilapia, por ejemplo, en seis meses ya está lista para la venta. Nosotros también brindamos capacitación a los productores”, concluyó.

