¿Casualidad o señales del más allá? Trabajadores de una funeraria vivieron un momento de esos que parecen sacados de una película de terror. Un misterioso corte de energía en plena despedida de un difunto, extrañas manifestaciones durante la preparación de los cuerpos y hasta un detector de humo que, según afirman, anuncia la llegada de un nuevo fallecido, forman parte de los impactantes relatos de quienes conviven a diario con la muerte. Estas fueron sus sorprendentes experiencias.
Lo que parecía ser un procedimiento habitual terminó convirtiéndose en una experiencia que, hasta hoy, no logran explicar. “El pasado domingo vivimos una experiencia paranormal con un hombre que, según dijeron, se quitó la vida en una comisaría”, contó a Crónica, Juan, propietario de una funeraria en Encarnación.
El trabajador relató que todo transcurría con normalidad mientras preparaban el cuerpo para el velorio. “El señor vivía con su nueva pareja. Ella lo denunció por violencia y él fue a parar a la comisaría, donde aparentemente se quitó la vida. Su esposa legal, de quien ya se había separado, nos contactó para buscar el cuerpo”, relató.
Luego de que se le practicara la autopsia, “vinimos a la funeraria y empezamos a preparar el cuerpo. Todo iba bien; quedó como si estuviera dormido. Lo llevamos al salón, lo vieron su exesposa y su hijo y hasta ahí todo era normal”.
Sin embargo, todo cambió cuando “llegó la mujer que lo había denunciado. Se hizo la señal de la cruz frente al cuerpo y se fue la luz. Luego volvió la energía eléctrica. Es la segunda vez que pasa eso con un difunto”.
Lo más llamativo ocurrió apenas unos segundos después, porque “cuando volvió a hacer la señal de la cruz, otra vez se cortó la luz y ya no regresó. Todo quedó a oscuras en plena madrugada. El difunto era ateo. Recién a las nueve y media de la mañana, cuando el cuerpo era trasladado al cementerio, volvió la electricidad. Estoy seguro que el difunto envió una señal de disgusto”, explicó.
ANTES DE TOCAR UN CUERPO, PIDEN PERMISO
En un marco de gran respeto, desde el momento en que van a buscar al finado y antes de tocar un cuerpo siempre realizan una especie de ritual de respeto, por si las moscas. “Cuando llegamos a la morgue para retirar el cuerpo, le pedimos permiso, le hablamos: ‘Doña Fulana, don Fulano, venimos a buscarte, te vamos a preparar, no te enojes, ayúdanos en el proceso, te vamos a tratar bien’. Eso le decimos al finado; siempre lo tratamos con mucho respeto”, he’i Juan. Con los años, asegura, aprendieron a interpretar ciertas señales que, para ellos, reflejan la voluntad del fallecido.
“Siempre que debemos preparar un cuerpo, cuando el fallecido no quiere estar expuesto, no se ‘deja’ preparar. Se hincha demasiado, tiene mal olor o no deja de sangrar. Ahí entendemos que el difunto quiere que su ataúd esté cerrado y que no lo vean. Son personas que mueren de forma natural; son manifestaciones”.
UN “PAJARITO” AVISA CUANDO VIENE UN FALLECIDO
También habló de una tradición que jamás dejan de cumplir por respeto... y por temor a las consecuencias.“Como señal de respeto, siempre metemos el cuerpo con los pies hacia adelante. Respetamos mucho eso. Meter la cabeza primero es peligroso; siempre dicen que puede ocasionar accidentes. Lo tenemos muy en cuenta”, relató Juan.
Y como si todo esto fuera poco, aseguró que en la funeraria existe una señal que nunca les falla y que les anuncia que pronto volverán a tener trabajo. “Cuando va a haber un servicio, nosotros ya lo sabemos de manera anticipada. El detector de humo empieza a sonar de la nada. Ahí, sí o sí, ese mismo día o al día siguiente, nos llaman porque hubo algún fallecido”, contó.“Nunca falla. Es una manifestación. Ya sabemos que vamos a tener un servicio. Nadie entiende por qué pasa, pero nosotros ya estamos acostumbrados”, finalizó.

