Lo que parecía ser una visita como tantas otras para recordar a su madre terminó convirtiéndose en una experiencia que jamás pudo olvidar. Alicia, de Ñemby, asegura que fue testigo de un hecho que todavía hoy le pone la piel de gallina.“Hace un mes fui a visitar a mi mamá al cementerio. Eran cerca de las 4 de la tarde, ya no había nadie y vi algo que me dejó helada”, contó a Crónica.Con la voz aún temblorosa al recordar aquel momento, la mujer aseguró que una sombra salió prácticamente de la nada.“Cuando abrí el panteón para encender una vela, vi que de un panteón viejo y abandonado, que estaba en la misma dirección del panteón de mi mamá, salió una sombra negra que flotaba y pasó hacia el otro lado. Lo vi demasiado bien y me quedé helada. Yo estaba sola”, relató. Lejos de salir corriendo de inmediato, Alicia intentó mantener la calma, aunque el miedo terminó por apoderarse de ella.
“Respiré, recé y, cuando estaba rezando, la sombra volvió al mismo panteón de dónde había salido. Apagué la vela, cerré el panteón y salí. No sé cómo salí de allí. De verdad, del susto no me acuerdo cómo salí”, confesó.
Hasta hoy, el miedo sigue siendo más fuerte que sus ganas de visitar la tumba de su madre porque desde esa vez “no volví a visitar a mi mamá. Antes de ver lo que vi me iba cada semana. No me animo a volver a entrar en el cementerio”.
He’i que “por un instante pensé que era mi imaginación, pero cuando volvió a entrar en el mismo lugar de donde salió, me di cuenta que no estaba solo en mi cabeza, esa sombra era muy real y la vi muy bien”.
NO LE QUISO CONTAR A NADIE HE’I
Durante semanas prefirió guardar silencio, convencida de que nadie le creería, “no quería que se burlaran de mí, pero no podía sacar de mi cabeza eso que vi”. Buscando una explicación a lo sucedido, decidió acudir a un sacerdote, quien le dio una respuesta que la dejó aún más impactada.
“Le conté a un sacerdote y me dijo que son almas que necesitan ayuda y que quizás se manifestó porque necesitaba que alguien rece por él y le prenda, por lo menos, una vela. Me recomendó que vaya y vea quién fue enterrado allí y que le mande a hacer una misa, pero no me animo. Ahora tengo miedo de volver a entrar en el cementerio”, concluyó.

