Capellán: un pueblo atrapado en el tiempo a orillas del Tebicuary

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La entrada a la ciudad luce como un pueblito fantasma.

Lo que alguna vez fue un pueblo lleno de vida y movimiento, hoy guarda el silencio de las casas vacías y los recuerdos de tiempos mejores. La antigua fábrica de azúcar, motor del crecimiento de la comunidad, impulsó durante años la economía local y dio trabajo a decenas de familias. Sin embargo, su quiebra hizo que muchas familias buscaran nuevas oportunidades lejos del pueblo que los vio nacer.

A las dificultades económicas se sumaron las constantes inundaciones, que obligaron a muchos pobladores a abandonar sus hogares y buscar un futuro lejos de la ribera. Hoy, las viviendas deshabitadas, el puente clausurado y las historias de quienes aún resisten reflejan cómo el paso del tiempo transformó por completo a este histórico pueblito ubicado a orillas del río Tebicuary.

Las casas de madera, totalmente abandonadas.

“El pueblo se quedó atrapado en el tiempo. Hoy tiene poco más de 4.000 pobladores. La fábrica de azúcar cambió de dueño y volvió a reactivarse. Casi la totalidad de sus empleados son pobladores que se negaron a abandonar el pueblo. Muchos dejaron sus casas en la entrada de la ciudad debido a las inundaciones”, contó a Crónica Liz, una antigua pobladora de Capellán Egidio Cardozo, distrito del departamento del Guairá.

La antigua fábrica cambió de dueño y volvió a reactivar.

Con nostalgia recordó una de las peores tragedias que golpeó a la comunidad y marcó el destino de muchas familias. “En el año 1992 hubo una crecida demasiado grande y las aguas llegaron hasta Coronel Martínez. Ahí mucha gente decidió dejar el pueblo. No hay colegio, solo una escuela donde se enseña hasta el sexto grado; después ya se debe ir a otra ciudad para seguir la secundaria. Son pocos los antiguos pobladores que quedaron en el lugar; la mayoría son personas que vinieron de otros lados”, relató. A pesar de todo, el pueblo se niega a desaparecer: “Ahora la gente que no trabaja en la fábrica se dedica al cultivo de caña dulce que vende a la azucarera y otros se dedican al cultivo para el autoconsumo”, agregó.

FUE EL HOGAR DE VARIOS CHACORE

El fotógrafo Richard Cubas descubrió este rincón casi por casualidad. Mientras recorría la zona quedó impactado por el paisaje y decidió compartir las imágenes en TikTok, donde despertó la curiosidad de miles de personas. “Parece que el lugar se detuvo en el tiempo. Hay casas antiguas de madera, un pueblo olvidado donde solo se ve el paso del tiempo. Cuando llegamos encontramos a un solo poblador, quien se negó a dejar su hogar”, contó a Crónica. “El lugar alberga mucha historia. Es la tierra donde nació el padre Egidio Cardozo. Hasta hace pocos años también fue hogar de varios excombatientes de la Guerra del Chaco. El último Chacore fue don Simón González, quien falleció a los 102 años”, recordó.

Esta fue la vivienda del último Chacore de Capellán.

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