“Miliki” encontró un propósito de vida después de superar una dura enfermedad que lo llevó a una difícil operación a la que pudo resistir; un cáncer de colon. Como es de esperarse, temió que le pase lo peor. Por eso, se encomendó a Dios y realizó una promesa. Cuando el mal tiempo se despejó, cumplió.
Gustavo Aliende (50), más conocido como “Miliki”, decidió ir al exterior para el tratamiento médico en plena pandemia por el Covid 19. En charla con Crónica, el caazapeño recordó que “todo empezó en septiembre de 2019, cuando me diagnosticaron un tumor en el colon”.
Por el costo que iba a acarrear, “decidí ir a rebuscarme en Argentina. Ahí empezó mi odisea y me pude operar en marzo del 2020. Yo me preparé mentalmente para lo peor, estaba solo en el sentido de que no se podía tener acompañantes por la pandemia”.
Agregó que “me puse a rezar todos los días, estuve preparado y calculé todo lo que podía haber pasado conmigo. Temí por mi vida y por eso me encomendé a Dios”.
Fue ahí que surgió la idea “como agradecimiento a la vida, de dejar un legado para el mundo, porque me di cuenta que nosotros en cualquier momento podemos partir”.
Recordó que en abril volvió a Caazapá a través de un vuelo humanitario, luego de pasar 15 días en cuarentena en el Colegio Militar de Capiatá. Ya en el 2021, “empecé mi proyecto de reforestación de mi ciudad”.
Agregó que en Caazapá “casi no hay árboles, prácticamente está vacío todo. Compré mis primeros 15 plantines, todo lo hice en agradecimiento por todo lo que pasé. Conseguí un joven ayudante y empecé a plantar árboles. En la ciclovía de Caazapá logré plantar 380 plantines”.
Dijo que todos son nativos, como tajy de diferentes colores, guayaybi, jacaranda, urunde’ymi, y algunos árboles cítricos y frutales.
Explicó que esta iniciativa se fue expandiendo en otras ciudades. “Hace poco fui a plantar 100 plantas de tajy en el distrito de Fulgencio Yegros, con la venia de la intendenta de la ciudad. Lo hice en la plaza 17 de Septiembre”, he’i.
“También hice lo mismo en el distrito de Maciel, en donde planté varios arbolitos. Yo calculo que he plantado más de 1.000 árboles por todo el departamento de Caazapá”, finalizó.

Es plantar y cuidar a las plantas, he’i
El señor Aliende es funcionario de la facultad de Veterinaria UNA, filial Caazapá, donde “también planté varios plantines de frutas, como naranja y mandarina. Ya dieron todos sus frutos, ya que los había plantado hace más de 7 años y pudimos disfrutar de sus frutos”.
Por último explicó que “yo era de la compañía San Antonio, a unos 16 kilómetros del casco urbano de Caazapá. Ahí también planté varios plantines. Otra de las cosas que me impulsaron a hacer esto es que en todos los eventos de plantación de árboles, la gente no cuidaba lo que plantaba, y se marchitaba todo de vuelta. Hay que plantar y luego cuidar”.


