Aunque el ataque armado al Puesto Policial N.º 4 de Naranjito, Canindeyú, terminó representando una tragedia, ya que fallecieron dos policías y un civil, se destruyó totalmente la dependencia policial y se quemaron cuatro vehículos, un hecho llamó poderosamente la atención de los pobladores en medio de la tristeza.
Pese a que ciertamente gran parte de la sede policial fue reducida a cenizas luego del violento atentado que se dio cerca de la medianoche del martes, el pequeño nicho donde los uniformados guardaban las imágenes de la Virgen de Caacupé y Santa Rosa de Lima permaneció totalmente intacto y prácticamente sin daños.
Para muchas personas de la zona y para los propios policiales, esto constituye un innegable y verdadero milagro en medio de una de las noches más trágicas vividas recientemente en la zona de Naranjito.

