El relator que bautizó al rollo en el mundo peloteril

El periodista deportivo Julio González Cabello llenó de apodos a casi todos los peloteros.

| Por Gustavo Martinez
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El relator.Julio González Cabello usó su creatividad para trasmitir lo que se vive en el campo de juego a sus oyentes.

El “Ancho” Ibarra, “Toro” Acuña, “Torito” Bogado, “Chupete” Freire, “Abuelo” Balbuena, “Colorado” Gamarra, “Loco” González, “Tigre” Ramírez, “Tiburón” Torres son algunos de los apodos más conocidos con el que el periodista deportivo Julio González Cabello bautizó a los peloteros. En charla con Crónica contó cómo se instaló el folclore en el fútbol.

“Dentro de todo lo que significa el relato, la descripción de un partido, tenés que darle ese entusiasmo al público que te está escuchando. Porque la radio es un gran escenario, es una gran fantasía permanente en la mente del hincha”, dijo González Cabello sobre la necesidad de jugar con los recursos durante las transmisiones y ahí es donde surgieron muchos apodos.

“Más o menos se asemejaban a algún personaje, una manera de correr, una manera de peinarse”, y al toque ya surgía la creatividad para crear un nuevo marcante en la farándula peloteril.

Uno de los primeros apodos fue a Félix Britez Román, goleador de Cerro Porteño, quien quedó con el marcante de “Zanahoria”. “Así empezaron a aparecer personajes, y yo dentro de mi antojo y mi tilinguería también empecé a poner apodos. De verdad, muchos y realmente muchísimos después aparecieron ya con el tiempo”, he’i la reliquia del periodismo deportivo.

“Surgieron muchos apóstoles, y ellos respetaron con cariño, con afecto, con aprecio, hasta ahora. Cuando hay notas y hacemos un reportaje por ahí, ellos siempre recuerdan con respeto”, confesó el relator.

La “Araña” Denis, el “Repollo” Valdez, el “Chupitá” Rolón, el “Ganso” Benítez, la “Motoneta” Zárate, el “Rompehuesos Morán”, “Trencito” Miño, “Huevo Duro” Garay fueron otros conocidos peloteros con el sello de Julio.

Anécdotas con albirrojos mundialistas

“‘Loco’ González fue el que más difusión tuvo en relación a lo que se identifica con su manera de ser, una gran persona, un gran jugador, con quienes uno mantiene una amistad futbolística pero inacabable. Con él hay una anécdota, justamente cuando fue a la Argentina a jugar. Le preguntaron quién le puso el apodo de ‘Loco’ González, él dijo, me puso un periodista más loco que yo”, contó entre risas.

Otro albirrojo que con mucho cariño recibió el alias de Julio es el mundialista Tani Struway. “El ‘Telégrafo’ Struway es un poquito seseoso, y me decía, ‘no me vayan a decir más así’”, contó con mucha gracia sus lindos recuerdos.

“Así fuimos construyendo una identidad”

El relator rememoró una época dorada del periodismo, cuando en sus inicios trabajó con Fernando Casenaves, Arturo Rubin, Julio del Puerto, Humberto Rubin, José María Muñoz, Víctor Hugo Morales, Dante Sabatarelli, Pedrito García, Maneco Galeano, Serafín Francia Ocampos, Carlos María Franco, Carlos Alberto Gómez, todos ellos figuras de gran nivel a nivel mundial y local con quienes tuvo el privilegio de haber trabajado. “Haber aprendido de ellos realmente es una gratitud eterna para los grandes maestros y amigos”, dijo.

Con muchos de ellos, en su momento, instalaron un estilo propio y a partir de ahí también nacieron los apodos para los peloteros que chutaron en el fútbol paraguayo.

“Fuimos construyendo un poquito algo que nos sirvió de experiencia, con la inquietud permanente, la curiosidad y el atrevimiento, por eso tiene mucho que ver en el periodismo ser un poquito atrevido en el buen sentido de la palabra”, comentó.

Cambiaron los tiempos

La confianza directa con los peloteros hoy es complicado porque no se puede hablar con ellos. “Todo se hace mucho más difícil, por eso aprecio mucho el trabajo de los cronistas, porque no es fácil conseguir la información. No se puede acceder con facilidad a la nota con un jugador, hoy hay jefatura de prensa que te deben autorizar o inclusive participar de un entrenamiento”, comparó los tiempos.

Con esta situación, sumado a muchas reglas de conducta que fueron cambiando, es difícil seguir apodando en lo peloteril. “Si es que hoy sigo haciendo, hasta corremos el riesgo de que nos demanden”, dijo. El bullying umía entró con todo, restringe ciertas prácticas y eso se debe respetar.

“Los de la vieja camada nunca se ofendieron, lo que pasa es que las épocas cambiaron, y hoy en día, por ejemplo, si vos tratás de poner un apodo a un jugador capaz que se enoje”, contó Julio quien ya temió al apodarle al “Chico” Díaz.

Recordó como anécdota a Miguel Almirón a quien le apoco como la “Anguila” y el pelotero le respondió: “no me vayas na a decir más anguila, porque mis compañeros de la escuela se ríen de mí”.

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