Desde su llegada a gran Asunción, Santiago Garcete ha hecho un poco de todo para poder mantenerse, desde albañil, pasando también por las Fuerzas Armadas, hasta actualmente guardia de seguridad en más de una empresa.

Sin embargo, su verdadera vocación y pasión es el arte, y sobre todo el dibujo. Desde hace varios años que llama la atención del rollo con sus retratos, los cuales muchas veces son hechos especialmente a pedido, aunque también suele realizar dibujos de figuras importantes de la cultura y el deporte paraguayo.

Santiago habló con Crónica relatando que “ahora mismo estoy trabajando en Benjamín Aceval, como guardia en el confinamiento de la Ganadera Los Lazos S.A., aunque en el 2014 ya estuve por Asunción trabajando de albañil. De lo que sea trabajo honradamente, tengo actualmente 32 años y una pareja, Rosa González”.
Nos cuenta a su vez que busca que sus trabajos sean lo suficientemente razonables para quienes se acercan a él: “suelo recibir pedidos, cada retrato cuesta 50 mil guaraníes, los precios son bastante accesibles”.

Aparte de haber trabajado como albañil, el artista relata que “también cabe mencionar que fui soldado profesional en las Fuerzas Armadas durante el 2014. Estuve en el Ejército y en Tropas Especiales”.
Reveló que sus principales inspiraciones son los artistas Leonardo Da Vinci, Picasso, y Vincent Van Gogh, y detalló cómo es que fue perfeccionando y desarrollando su técnica gracias a internet: “Aprendí las técnicas para hacer bocetos y las de luz y sombra de otros artistas en You Tube”.
Cabe destacar que pese a las arduas horas de labor como guardia, Santiago siempre encuentra la manera de no descuidar su principal pasión: “Trabajo de noche, le dedico tiempo al arte, aproximadamente unas 2 o 3 horas cada día. Nunca se sabe todo y cada práctica es un aprendizaje, ese es mi lema”. Más allá de eso, el dibujante dejó claro que “me considero un aprendiz todavía, ya que hay mejores artistas”.

Reconoció que de momento ha tenido que abandonar temporalmente su sueño de enseñar arte por razones de fuerza mayor, incluso contando que tuvo la oportunidad de ir al Instituto de Bellas Artes a estudiar pero tuvo que dejarla pasar: “Un director me había ofrecido la oportunidad de ir al ISBA de Asunción, pero ya tenía otra prioridad que tuvo que ver con la llegada de mi hijo Ángel David Garcete. Él ahora tiene un año y siete meses”.
No obstante, dejó en claro a Crónica que ese sueño “sigue vigente, el de enseñar a los más pequeños. En ellos está la creatividad”.

