Hay sueños que no entienden de dinero, de lujos ni de comodidades. Solo necesitan ganas, ingenio y un corazón que no se rinda. Esa es la historia de Gabino López, más conocido como “Maiky”, un querido vecino del barrio Isla Bogado de Luque que encontró la manera de hacer realidad el anhelo que lo acompañó toda la vida: tener su propia casa rodante.
Con mucha creatividad, el karai construyó una pequeña casita sobre un automóvil y, según contó, ya recorrió gran parte del país e incluso cruzó hasta Brasil. Ahora, va por algo aún más grande.“Ahora estoy construyendo otra casa en la vereda de la casa de mi madre. Esa sí ya es más parecida a una casa rodante, porque está hecha sobre ruedas. Incluso va a tener jacuzzi. Ahora voy a buscar una pareja brasileña para que me acompañe en las aventuras”, dijo entre risas “Maiky”, quien aclaró que su casita la utiliza únicamente para descansar durante las noches.
Su historia también conmovió a los vecinos, que destacan el enorme respeto con el que vive.“Un día vino llegando en el auto, encima de él su casita, y se instaló frente a la casa de su mamá. Desde entonces nunca más se movió de ahí. De día sale a trabajar y de noche duerme allí. Según nos contó a los vecinos, no quiere molestar a su mamá, que ya es una persona mayor, por eso se queda en la calle, pero dentro de su casita. Él se separó y vino a quedarse allí”, contó a Crónica doña Delia, vecina de Maiky.En el barrio todos coinciden en que es un hombre trabajador. “Su sueño siempre fue tener una casa rodante. Ahora está preparando una estructura nueva, pero esta vez le va a poner ruedas, nos contó. Es muy querido en el barrio, una persona muy respetuosa y no le molesta a nadie”, he’i la vecina.
“En su casita sobre el auto, vive en su mundo allí, tiene sus comodidades dentro de su casita. Parece nomás un poco precaria. Hace aproximadamente un año se instaló”, aseguró. Todos resaltan su espíritu solidario. Porque mientras lucha por salir adelante, también ayuda a otros a ganarse el sustento. “Trabaja vendiendo maní. Él empaqueta y sale a vender. También les da trabajo a muchos chicos. Todos le quieren porque, ayudándole, también tienen un poco de platita”, concluyó doña Delia.

