De la chacra pasó a ser chef oriental

Con 15 años se metió a la gastronomía coreana

| Por Bernardo Martínez
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| Por Bernardo Martínez
Vino de San Pedro del Paraná, Itapúa y se instaló en Areguá con su comida oriental.

Una humilde emprendedora está dando sus primeros pasos de forma independiente en el mundo de la cocina oriental. Se trata de Juana Fariña, oriunda de San Pedro del Paraná, Itapúa, quien hace 10 años se instaló en la compañía Valle Pucú, de Areguá. Tiene 36 años, un esposo y 2 hijos.

La misma contó a Crónica que “empecé a trabajar desde los 15 años con restaurantes coreanos. Así aprendí a cocinar con ellos. Me trajeron a Asunción y también trabajé para 13 coreanos durante la obra de la ruta PY08 en Caazapá. Con un coreano en particular trabajé 3 años”.

“Cuando empecé, me acuerdo me pagaban G. 150.000 mensuales y tenía que trabajar 8 horas para ellos. Era menor de edad aún. Y en un momento dado, una amiga de mi jefa coreana me pide trabajar en Año Nuevo para otra persona. Yo acepto, me voy, les gustó mi trabajo y al final me quedé permanente para ellos”, recordó.

Agregó que “pese a que me pagaban poco a mí me gustaba, me encantaba. Yo aprendí a cocinar con ellos. Vine muy jovencita a Asunción, vine con mi hermana mayor. Mis padres se quedaron allá, trabajando en la chacra. Tenía que trabajar y no podía seguir mis estudios, llegué hasta el 5° grado. Y en la cocina tenía que estar desde las 11 am y tenía día libre una vez al mes nomás”.

La joven cocinera explicó que “tuve 4 jefes y uno de los últimos que tuve me dijo que cuando abriera mi propio local iban a venir a comer lo que yo cocinaba porque les gustaba más mi comida que en otros restaurantes coreanos”.

Y el tiempo le dio eso que siempre soñó: su propio espacio. Lo bautizaron Kabak. Al respecto, contó que “tuvimos una inversión de G. 2.000.000 para comprar los insumos. De momento trabajo en mi casa y llevo los pedidos vía delivery. Mi marido se encarga de esa parte, él hace plataformas y también entrega mis pedidos. Para más adelante voy a reacondicionar mi casa para que la gente pueda venir a comer acá”.

Esta variante es más fácil de cocinar, ndaje

Ante la consulta de por qué le gusta la comida oriental y no otro tipo de platos, explicó que es “por la simplicidad de la cocina y además que la clientela ya está formada, o sea, hay gente que come sí o sí comida oriental, porque son mucho más saludables, tiene mucha verdura. Inclusive las empanaditas coreanas son al vapor y mucho más saludables”.

“Hace una semana recién empecé y tuve mucho miedo para el primer día de venta por todo lo que gasté, pero al final me fue muy bien. Vendí muchísimo. Lo que más se vende es fideos japchae, fideos de arroz, empanadita al vapor, kimpa, enrollado primavera y el kimchi jjigae”.

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