Tuvo una infancia sin padres: “Viví un infierno”

Hoy tiene 36 años y abrió su corazón contando lo que pasó en su niñez

| Por Bernardo Martínez
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Carmelo Mendes Figueredo contó su historia.

Carmelo Mendes Figueredo es un joven que hoy sobresale gracias a su fuerza de voluntad y una alegría contagiante. Pero su historia conoció de varios tragos amargos. A los 4 años, tras un conflicto entre sus padres, fue abandonado a su suerte, al igual que sus otros 6 hermanos. La familia es oriunda de Santa Rosa del Mbutuy, San Pedro.

En charla con Crónica abrió su corazón y contó cómo fue ese terrible momento vivido en su niñez. “Todo empezó por un problema entre mi papá Hercilio y mi mamá Juana. Mi madre presentó una denuncia falsa contra mi papá diciendo que violó y mató a mi hermana que cuando eso tenía 2 años. Yo en ese entonces tenía apenas 4 años”, he’i.

El joven Carmelo manifestó que “mi papá era constructor y viajaba mucho a Ciudad del Este. En una ocasión mi mamá aprovechó y nos llevó junto a nuestra abuela a Curuguaty e inventó otra denuncia contra mi papá por abandono de hogar, supuestamente. Ella se había metido con un señor que era hermano de una monja que había en la ciudad”.

El calvario en las casas familiares

En este momento empezó la odisea de Carmelo y sus hermanos. “Después de estar en la casa de mi abuela, mi mamá nos llevó a todos a Asunción con su nueva pareja y nos repartió en varios lugares. Me adoptó uno que creo era militar, no me acuerdo su nombre. Hasta mi nombre me cambiaron, me llamaron Danilo, luego me cambiaron a Camilo”, he’i.

Ahí explicó que fueron los peores momentos de su vida ya que “vivía como criado, si bien me hacían estudiar y todo. Pero no tenía ni pieza, dormía en la sala, me hacían despertar a las 04:00 de la madrugada para lustrar el zapato al dueño de casa. Me tenían como un perro en el fondo de casa, era un esclavo para ellos”.

Avei explicó que “hasta fui violado en esa casa, cuando tenía 7 años. La hija de la familia tenía 14 y me invitaba a su pieza por las siestas y me prometía dulces si accedía a tener relaciones con ella. Yo no entendía nada cuando eso, pero por el dulce accedí. Yo solo me acostaba y ella hacía de todo encima mío, hasta me hacía el oral. Yo no dimensioné nada en ese momento lo sucedido”.

Huyó de la casa

Avei explicó que “en una ocasión me equivoqué en el transporte escolar para regresar a casa y me perdí, tenía otro itinerario y tuve que bajarme y llegar caminando. Ahí me pegaron muchísimo con cinto. Eso me colmó. Por eso, en otra ocasión, ya hice a propósito y me escapé de la casa para ir a buscarle a mi hermana que vivía en zona de Primer Presidente. Estuve 3 días en la calle y después la encontré”.

Por último he’i que “la verdad que viví un infierno de chiquito, sufrí discriminación, maltrato, violaciones y un encierro total. No le deseo a nadie, pero también, gracias a eso, me dio fuerza. Ahora ya no me afecta ni me duele más nada de lo que la gente me diga. Parte de mi corazón se volvió duro”.

Carmelo y su papá Hercilio.
Carmelo y su papá Hercilio.

Trabajó a full desde mitã’i y conoció el amor

Carmelo explicó que “cuando tenía 11 años ya debía trabajar. Tuve que falsificar mi cédula para entrar. Utilicé el número de cédula de uno de mis hermanos y edité mi fotocopia de cédula y mi curriculum para entrar a trabajar en una empresa que aceptaba personal desde los 14 años. Mi físico me ayudaba, con 11 parecía uno de 16 y me agarraron”.

Por su parte, también contó sus primeros pasos en el amor. “Conocí a una mujer cuando tenía 18 años y, por primera vez en mi vida sentí amor por parte de otra persona y me enamoré perdidamente de la mujer”, reconoció.

Contó que le daba todos sus gustos, “pero al final terminó engañándome. Yo tenía una carpintería y me iba superbién. Tuve que cerrar todo porque me afectó bastante en lo emocional eso. Era la primera experiencia de noviazgo que tuve”.

Su padre lo buscó, pero la mamá lo había engañado

En cuanto a cómo fue el reencuentro con sus padres explicó que “el único que se interesó en encontrarme siempre fue mi papá. Cuando tenía 4 años y mi mamá vino a dejarnos en Asunción, fue mi papá quien siempre quiso encontrarnos. Gastó todo su dinero para exigir justicia y por esa razón se quedó pobre”.

Agregó que “yo siempre tuve esa corazonada que mi papá no había hecho nada. Lastimosamente ya quedó con ese rumor que se difundió sobre él y ni en nuestro valle ya lo quieren”.

Por último, explicó que “mi mamá finalmente me encontró después de 25 años pero jamás me pidió disculpas por lo que hizo. Yo le encaré en una ocasión para que me explique lo que pasó y me dijo que fue todo planeado, quería dejarle mal parado a papá para venir con su nueva pareja a Asunción, que le prometió que nos iba a tener bien, pero al final fue todo mentira. Ella llegó a tener otra familia y nunca nos hizo caso”.

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