Por sogue y “tekorei” se volvió un gran dibujante

Dios le dio el don y lo aprovechó al máximo haciendo crecer a sus 3 hijas

| Por Bernardo Martínez
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Óscar “Relámpago” Rojas y sus obras artísticas.

Un artesano y dibujante de nombre Óscar Rojas, conocido con el mote de “Relámpago”, porque “dibujo muy rápido y a los clientes les gusta eso”, se gana la vida haciendo pancartas y pasacalles. Pero su “fuerte”, como artista, está en las pinturas con las que se ganó el reconocimiento de la comunidad capiateña, de donde es oriundo el karai que hoy en día tiene 50 años. Llegó a eso por sogue y tekorei ndajeko.

En charla con Crónica explicó que “este es mi hobby, cuando estoy tekorei en mi casa, en mis ratos libres. Yo pinto, tengo muchos paisajes, en total tengo unos 50 aproximadamente. También le pinto a Emiliano R. Fernández, a Quemil Yambay, a Arsenio Erico, muchos paraguayos que están olvidados por los paraguayos”.

El dibujante explicó que “nadie los pinta a ellos, porque la gente cuando no va a sacar ventaja no tiene ese ánimo. Y yo tengo plata porque me dedico a la pintura de pasacalles y carteles para sobrevivir”.

“No vas a inspirarte para pintarles a ellos por el soguetismo, por la necesidad, porque es necesario plata en tu bolsillo para inspirarte. Si no es así, ni chicle ni caramelo ndaha’éi nde jurupe (no es dulce en tu boca)”, afirmó.

Consultado sobre cómo fue adquiriendo estos conocimientos explicó que “aprendí por la necesidad, el hambre y el soguetismo. Me iba descalzo a la escuela y no tenía ni para mi recreo”.

Eso lo llevó a agarrar un pincel y entrar a desparramar arte. “Lo que la gente más pide son murales por la pared, generalmente cuestan G. 1.000.000 para arriba, porque las pinturas son caras. Hay días que hago 2 a 3 millones, en un día, pero eso no es continuado”.

En una ocasión, un paraguayo que vive en EE.UU. pero que iba a volver a su valle en Caraguatay, “me pidió también un mural para su casa. Y así me gano la vida”.

Por último, sostuvo que “también la gente me pide mucho hacerles recuadros calcados de su persona, vendo mucho eso. Dios me dio este don y lo exploté al máximo, otra cosa no sé hacer. Cuando tenía 20 años fui a trabajar en la planta de una embotelladora y ahí conocí unos maestros, era cepillero y ahí aprendí mucho con ellos”.

El dibujante con sus 3 hijas.
El dibujante con sus 3 hijas.

Ipochy con los jóvenes de hoy

Explicó que “de personas como yo es que surgen los artistas, los que triunfan, porque hoy en día los padres le dan todo servido a sus hijos y con eso estamos creando inútiles en este país. Nosotros teníamos que luchar antes para salir adelante, ni electricidad teníamos por acá”.

Tiró que “hoy en día, un joven de 25 años se levanta a las 09:00 de la mañana y su mamá ya le preparó todo su café con leche y tortilla… ¡hasta su tereré! Esos no van a servir para la vida. Pero aclaro que no generalizo, hay mucha gente que sí estudia y trabaja. Yo era un muerto de hambre de mitã’i, ni ropa tenía; hoy en día yo no veo más eso”.

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