De vender ropitas usadas a los 10 años a tener su propio negocio a los 17

Con apenas 17 años, Sol Colman ya sabe lo que significa ganarse la vida a puro esfuerzo. Lo que comenzó como un pequeño puesto de ropas usadas frente…

| Por Ariamne Roa
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| Por Ariamne Roa
A los 17 años ya tiene su propio negocio y quiere motivar a otros jóvenes.

Con apenas 17 años, Sol Colman ya sabe lo que significa ganarse la vida a puro esfuerzo. Lo que comenzó como un pequeño puesto de ropas usadas frente a su casa, cuando apenas tenía 10 años, hoy se convirtió en un emprendimiento que sueña con hacer crecer y, algún día, convertir en una oportunidad laboral para otros jóvenes.

En el barrio Mbocayaty de Villa Elisa, Sol está al frente de “Te Quiero Bonita, by Sol Colman”, un negocio dedicado a la venta de prendas de vestir y calzados para damas. Detrás de esta joven emprendedora hay una historia de sacrificio y perseverancia, pero también una persona muy especial que fue su principal inspiración: su mamá. “Mi mamá es mi ejemplo, ella era vendedora y aprendí todo de ella, siempre me incentivó a luchar por mis sueños, no fue fácil mi camino, pero nunca me rendí”, dijo a Crónica la joven de 17 años, quien a su corta edad ya se mueve como toda una comerciante.

Y es que Sol comenzó desde muy abajo. Cuando tenía apenas 10 años, no dudó en poner un pequeño puesto frente a su casa para vender las prendas que ya no utilizaba. Lejos de sentir vergüenza, se las ingenió para ganar su propia platita desde muy pequeña “hacía pequeñas ferias de lo que ya no usaba y así empecé, ahorraba cada guaraní, vendía heladitos, hielo, muchos se reían de mí, pero nunca me importó, yo siempre tuve una meta, que era tener mi propio negocio”, contó.

Con el paso de los años, aquella pequeña feria fue tomando forma. A los 15 años decidió dar un paso más y convirtió un espacio de su propia casa en un pequeño local. Así nació “Te Quiero Bonita”, un emprendimiento que fue creciendo a fuerza de sacrificio, constancia y muchas ganas de salir adelante. Hoy, con 17 años y cursando el último año del colegio, Sol combina sus estudios con el trabajo y, con mucho orgullo, cuenta que ella misma se paga sus gastos de estudio gracias a lo que genera con su negocio.

La mayor parte de sus ventas las realiza a través de las redes sociales. “Hay días en que cuesta muchísimo, pero cuando veo cómo va creciendo mi negocio, siento que todo el esfuerzo tiene sentido”, cuenta. Pero Sol no piensa quedarse ahí. Su mirada está puesta en el futuro y entre sus principales objetivos está ampliar el local, seguir haciendo crecer su negocio y, más adelante, generar oportunidades laborales para otros jóvenes que tengan las mismas ganas de progresar. Incluso ya tiene decidido qué quiere estudiar cuando termine el colegio: Psicología. Aunque la carrera parece estar alejada del mundo de los negocios, para ella existe una relación muy clara.

“Quiero estudiar psicología, nada que ver con negocios, pero siempre veo a los grandes empresarios decir que al cliente hay que entenderlo, por eso quiero estudiar psicología para llegar y atraer la clientela, en estos años ya aprendí cómo manejar un negocio, todo lo que gano vuelvo a invertir y cada vez incorporo más novedades, eso le gusta a la gente, empecé con ropas, ahora ya tengo carteras, zapatos y de a poco maquillajes”, dijo.

Cada nueva venta representa para ella un pequeño paso hacia ese gran sueño. “Quiero seguir creciendo, pero también me gustaría que mi emprendimiento pueda convertirse en motivación para otros jóvenes que tengan ganas de trabajar, aprender y salir adelante, todo se puede, solo hay que ser constante y perseverar”, afirma.

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