Cada 8 de diciembre, miles de paraguayos se ponen las zapatillas, sombreros, una ropa cómoda y emprenden camino hacia Caacupé para cumplir una promesa, agradecer o simplemente hacerle una petición a la Virgencita. Por todo lo que representa esta tradición, la Cámara de Diputados estudia un proyecto que busca declarar la festividad de la Virgen de Caacupé como Patrimonio Cultural Inmaterial del Paraguay.
La propuesta destaca que la celebración se mantiene viva y pasa de generación en generación. La peregrinación, las misas, novenas, promesas, cantos, música, artesanías y las ferias forman parte de esta gran fiesta de fe. Tampoco faltan la chipa, la butifarra y los dulces artesanales.
Además, se reconoce la solidaridad de quienes reciben a los peregrinos con agua, alimentos y asistencia. Para muchos paraguayos, Caacupé es mucho más que una caminata: es fe, tradición, familia y una parte del corazón de nuestro país.

