En vez de flores, plantitas ornamentales o algún que otro arbolito, en los canteros de las veredas en Villarrica, se cultivan lechuga y cebollita de verdeo umía, como desafiando a lo tradicional.
Quienes paseaban por una calle se toparon con la curiosa huertita urbana y, de una, sacaron el celular para compartir la ocurrencia en redes. Más de uno terminó con una sonrisa.Según el “calendario agrícola” del barrio, las verduras ya estarían listas para la ensalada o una buena tortillita este finde.
Eso sí, el rollo avisa: ¡primero hay que pedir permiso al agricultor! Aunque algunos ya tiraron la teoría de que están bien regaditas con el famoso “pipi de firu”, por lo que no se unían a la dieta.

