Un tatuaje que ‘trajo cola’: novio celoso armó sarambi

Un guarará se armó con un tatuador de la ciudad de Limpio, de nombre Andrew Aquino. Se fue llegando por primera vez una clienta a su local para hacer…

| Por Bernardo Martínez
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Guarara armó el novio celoso con la chica que quiso hacerse un tatuaje. (Foto IA)

Un guarará se armó con un tatuador de la ciudad de Limpio, de nombre Andrew Aquino. Se fue llegando por primera vez una clienta a su local para hacerse un tatuaje en la nalga. Pero la yiyi llevó a un acompañante al lugar, que era su novio, y además muy celoso, que no aguantó el ‘toqueteo’ que le hacían a su chica’i y le armó guarara al tatuador, que solo hacía su trabajo anga.

En ese contexto, Crónica conversó con Andrew que explicó todo lo vivido en su local. “La verdad que fue una situación muy incómoda. Nosotros teníamos que hacerle un pequeño tatuaje en el medio mismo de la nalga a una chica, era una hada. El trabajo en sí tenía que ser de media hora, pero por culpa del muchacho tardé una hora y media”.

Aquino explicó que “normalmente a mí no me molesta que los acompañantes estén ahí con nosotros acompañando el trabajo, muchas veces solemos hacer chistes e inclusive hacen fotos o videos y suben a sus redes. En esos casos, a nosotros nos sirve porque nos hacen publicidad y nos hacen más conocidos. Pero en este caso, lastimosamente no fue así”.

Lo que le tocó pasar con el novio celoso

El tatuador explicó que “al llegar la pareja para la sesión le digo al muchacho que se quede en el sofá, se queda sentado y pasa la chica conmigo. Luego cierre el blíndex que tiene un ploteado que es para que no se note lo que estamos haciendo. Luego siento que el muchacho intenta mirar lo que estoy haciendo y después ya empieza a llamar y mensajear a mi clienta”.

Agregó que “ahí le pregunto a la chica si era su pareja, me dice que sí, le digo que pase y por poco no entra hasta donde estoy yo tatuando. Me dice ‘todo bien’, sí tranquilo le digo. Se me acerca por la izquierda, por la derecha, y después ya me dice ‘estás tocando demasiado’, y ahí le explico que no puedo tatuar sin estar tocando”.

Andrew aclaró que “obviamente no le voy a estar manoseando y menos en frente de él. Nosotros necesitamos que la piel esté firme para poder hacer un trabajo bien hecho, y necesitamos tocar únicamente, no hay otra forma. Ojalá pudiéramos hacer de forma telepática todo, pero lastimosamente no se puede. Eso fue lo que le molestó al novio”.

Andrew Aquino, el tatuador.
Andrew Aquino, el tatuador.

No llegó a los golpes

Por último, le consultamos si temió en algún momento que pasó a mayores y dijo que “por suerte no hizo nada ni me empujó, encima era más chico que yo, no creo que se haga del loco ahí en mi estudio y quiera pegarme. Por suerte pudimos terminar el trabajo y al final terminó pagando él, pero continuaron discutiéndose entre ellos”.

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