Después de años de esperar mejores caminos, Yabebyry, en Misiones, y Pilar, en Ñeembucú, están cada vez más cerca de quedar conectados con una gran obra vial.
El Senado dio luz verde a un préstamo de hasta 286 millones de dólares de la JICA, que será destinado a construir el llamado Corredor de Integración Suroeste. La obra contempla 154 kilómetros de ruta, más de 25 kilómetros de travesías urbanas, cuatro puentes nuevos, circunvalaciones, drenajes y accesos a zonas turísticas y pesqueras como Cerrito y Corateí.
Y para los pobladores, esto puede significar un cambio enorme, menos camino de tierra, menos vueltas, menos tiempo perdido y más facilidad para sacar la producción y mover mercaderías. Pero no solo los camioneros y productores saldrían ganando.
El turismo también podría recibir un buen empujón, porque lugares con paisajes y atractivos naturales tendrán una conexión mucho más accesible. Ahora falta que Diputados haga su parte y, si todo sale como está previsto, el Ejecutivo promulgue la ley para que el MOPC pueda llamar a licitación.

