Lo que empezó como una angustiosa denuncia por desaparición terminó en un culebrón que dejó con el corazón totalmente destrozado a un pobre abuelito en la tranquila localidad de Itapé, Guairá.
Doña Teodocia (53) era buscada hasta por debajo de las piedras por la Policía tras desaparecer de su casa. Sin embargo, la historia dio un giro de 180 grados cuando los agentes la encontraron vivita y coleando en la vivienda de su nuevo y jovial amor, un muchachón de 32 años.
La doña no estaba secuestrada ni perdida; simplemente agarró sus trapos y le bajó la de “me voy con otro”. En la otra cara de la moneda quedó Don Francisco (70), su compañero durante 12 largos años y padre de su hijo, quien masticó el amargo trago de la traición.
El dicho, que le mete a las changas para ganarse el pan, confesó entre lágrimas que no puede ni dormir de la tristeza. A pesar del cornalazo, dijo que la perdona y que le deja la casa si ella quiere volver, demostrando un corazón de oro ante semejante jugada.
Por su parte, la doña le dijo tajante a los uniformados que ya no quería saber nada del viejo y que a sus 53 años tiene todo el derecho de disfrutar del colágeno. ¡Un verdadero drama de novela que dejó a un arriero llorando y a una doña viviendo su segundo aire!

