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Entre tractores y retroexcavadoras, Karen lucha por un futuro mejor para sus hijos

A sus 24 años, Karen tiene claro lo que quiere, trabajar, progresar y seguir haciendo lo que le apasiona. Desde los 20 años se dedica al manejo de ma…

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La joven madre trabaja como tractorista desde los 20 años.

A sus 24 años, Karen tiene claro lo que quiere, trabajar, progresar y seguir haciendo lo que le apasiona. Desde los 20 años se dedica al manejo de maquinarias pesadas, un oficio que aprendió de su padre, tractorista en un aserradero, quien desde pequeña le transmitió el gusto por este trabajo. Hoy, mientras se abre camino en un rubro tradicionalmente ocupado por hombres, Karen no le teme ni al tamaño de las máquinas ni a las largas jornadas laborales.

“Es algo que me gusta mucho, no tengo miedo de manejar tractores o retroexcavadoras, no le tengo miedo al trabajo, solo quiero progresar y que a mis hijos no le falte nada”, dijo a Crónica.

Su experiencia comenzó principalmente con tractores, realizando tareas como fumigación y rastrado. Incluso llegó a trabajar en una empresa, pero se encontró con una exigencia cada vez más común: contar con una certificación para poder ser contratada. “Manejo tractores, fumigando, rastrando. Trabajaba en una empresa y luego me exigieron certificado. Ahora encontré la oportunidad de hacer el curso en Sinafocal, ya que ya tengo la certificación. Me capacité en retroexcavadora”, contó.

Para ella, estar al mando de una maquinaria pesada es algo natural. No se imagina realizando otro tipo de trabajo y mucho menos abandonando una profesión que disfruta.“Para mí es fácil su manejo, estoy acostumbrada. No me veo trabajando en casas de familia o algo así. Sé que no es un trabajo común de mujeres, por eso no busco otro tipo de trabajo. La gente me apoya, nunca tuve ningún inconveniente. Se trabaja de sol a sol, muchas veces trabajaba 24 horas para ganar más”, relató.

Pero detrás de la operadora de maquinarias también está una joven mamá que hace enormes esfuerzos para salir adelante. Karen tiene tres hijos: el mayor tiene 8 años y el menor apenas 6 meses. Cuando ella debe trabajar o capacitarse, sus pequeños quedan al cuidado de su madre.

Ahora, su gran objetivo es volver a trabajar en el rubro, pero con todas las herramientas necesarias para conseguir mejores oportunidades laborales. Por eso decidió capacitarse y obtener la certificación que hoy exigen muchas empresas.

A bordo de una maquinaria pesada, entre jornadas de sol a sol y con sus tres hijos como principal motivación, esta joven dijo que “cuando hay ganas de trabajar, no existen trabajos que tengan género”.

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