Un humilde agricultor de 43 años falleció trágicamente ayer por la noche en el Hospital General de Itapúa tras ser rociado con cinco balazos por desconocidos en la compañía San Blas de General Artigas.
La víctima fatal fue identificada como Miguel Ángel R. B. (43), quien salía tranquilo de una cancha de fútbol, el domingo último, sobre su moto cuando fue acorralado por dos sujetos a bordo de otro biciclo.
Sin mediar una sola palabra, los pistoleros le encajaron tres plomazos por la espalda, uno en el brazo y otro en el tórax, dejándolo en agonía en medio del camino vecinal. Antes de morir por un shock hipovolémico, la víctima alcanzó a contarle a los policías que no tuvo pleito con nadie en la cancha, que no tenía enemigos y que no logró ver la cara de los matones.
En la escena del crimen hallaron vainillas de calibre 9 milímetros. El fiscal Rolando Ortega investiga el hecho como un sangriento ajuste de cuentas, sospechando que el submundo criminal salpicó al trabajador.

