Una verdadera tragedia de película se evitó en la estancia Itá Kyse de Maracaná, Canindeyú. Agentes de la FOPE y la Policía se movilizaron con drones y perros rastreadores para realizar la detonación controlada de una feroz trampa explosiva colocada en un camino del inmueble.
El macabro plan quedó al descubierto gracias al celular incautado a uno de los 14 detenidos tras un violento atropello donde hirieron a un tractorista. En los audios, los malandros lamentaban entre ellos que no explotó la “torta” (como le decían a la bomba) al paso de la comitiva. Por suerte, los expertos en explosivos llegaron a tiempo, ubicaron el cordón de detonación y destruyeron la bomba antes de que cobre vidas.

