Hay recuerdos que pueden pasar décadas enteras y seguir vivos como si hubieran ocurrido ayer. Don Ismael Morales, a sus 99 años, volvió a encontrarse con el histórico Cañonero Paraguay, una embarcación que forma parte de su historia desde que era apenas un niño. Con una mezcla de nostalgia y emoción, don Ismael recordó “en 1940, cuando tenía 13 años, tuve la oportunidad de subir por primera vez al cañonero. Después, cuando mi padre trabajaba de obraje en el Chaco, pude verlo pasar por las aguas del río Paraguay. Es un monstruo este cañonero. Lo que más emociona ahora es que los niños y jóvenes puedan conocer parte de nuestra historia”, dijo.
Al enterarse de que el Cañonero Paraguay llegaría hasta Encarnación, donde actualmente reside, don Ismael pidió a su familia que lo llevara hasta la Costanera. No quería dejar pasar la oportunidad de volver a verlo después de 86 años. La emoción fue inevitable y, como gesto de reconocimiento, recibió un quepis de la Armada.
Lejos de quedarse solamente con la nostalgia, don Ismael aprovechó el momento para animar a las nuevas generaciones a acercarse a la historia nacional: “A los jóvenes y niños les digo que aprovechen y vengan a visitar el cañonero y que conozcan la historia del Paraguay, una nación tan chiquita, pero con un patriotismo tan grande”, expresó.
Cuando le preguntaron qué significa el Cañonero Paraguay para él, respondió: “El corazón del Paraguay”. Don Ismael, dijo que este reencuentro fue volver a mirar de frente una parte de su infancia, recordar a su padre, aquellos años en el Chaco y una época que lleva guardada en lo más profundo de su memoria.

