Harto de las tragedias ruteras que enlutan familias todos los fines de semana, el senador liberal Eduardo Nakayama presentó un feroz proyecto de ley para elevar hasta a 10 años de cárcel las penas para los conductores que causen accidentes fatales estando borrachos o empastillados.
La propuesta busca modificar los artículos 107 y 207 del Código Penal para que matar al volante con alcohol en la sangre deje de ser tomado como una simple “desgracia” y tenga un castigo bien pesado.
El legislador se reunió con capos de la Opaci, MOPC, la Caminera y la UNA, cuestionando duramente que en la actualidad dé lo mismo matar a una o a cuatro personas al volante. Con este garrote penal se busca frenar la inconsciencia en el tránsito y meter miedo a los conductores ebrios.

