Hay gente que no se queda con los brazos cruzados y contagia vida por donde pasa. Ese es el caso del doctor Luis López, un conocido médico pediatra ya jubilado con más de 30 años asistiendo a la muchachada en el Chaco, quien además de cuidar la salud de los más pequeños, decidió curar el medio ambiente.
El arriero se define a sí mismo como un “jardinero ecologista” y reciclador de corazón, un estilo de vida que convirtió en causa pública para transformar su querida Villa Hayes. El “doc” conversó largo y tendido con Crónica y dijo que “desde hace años junto semillas hasta de frutas exóticas que traigo de mis viajes para hacerlas germinar con paciencia, cuidarlas y luego regalarlas”.
Agregó que “es un círculo virtuoso, cuando regalas una plantita de una fruta que comiste y alguien la planta, estás sembrando para las futuras generaciones”, comentó entusiasmado.

La importancia de educar a los niños
El mismo fue intendente de la ciudad y había creado la iniciativa “Reciclate Villa”, que fue una competencia en donde los mitã’i de escuelas públicas juntan plástico, papel y cartón para ganar premios millonarios en efectivo otorgados por el sector privado".
Agregó que “con esto inculcamos a los niños a reciclar y no tirar basuras en la calle. Fue todo un éxito y este ya va a ser el cuarto año consecutivo, logramos duplicar las ganancias e inclusive esta actividad deja un dinerito en las escuelas por parte de las empresas recicladoras que vienen a retirar lo juntado”.
Explicó que “la idea es muy sencilla, reducir la gran cantidad de basura de residuos reciclables que van directamente al recolector de basura, a un vertedero y crear una nueva conciencia desde la niñez, y por eso que es muy importante entrar a las escuelas”.
El compostaje: abono casero
Otro punto importante de su estilo de vida es el abono casero. En ese sentido explicó que “enseño a vecinos y alumnos a convertir los restos de comida, frutas y verduras en abono orgánico a través del compostaje, aprovechando la comida del programa escolar y la cantidad de desperdicios que genera en todas las escuelas”.
Agregó el ecologista que “la gente puede conseguir de forma gratuita para el abono de sus plantas, con el resto de comida, verduras, frutas, inclusive las pirecas de huevo. Todo eso se convierte en abono con el paso del tiempo”.

Reverdecer la ciudad
Por último mencionó que la arborización de la ciudad también fue otro de sus pilares y explicó que “ya llevamos plantados más de 5.000 árboles nativos y hasta colocamos más de 500 naranjos en las veredas de los vecinos, quienes hoy ya cosechan sus propios frutos”.
Para el médico “la política tiene que ser didáctica y servir para educar. Confío ciegamente en que los chicos son los mejores embajadores ecológicos, porque llevan lo aprendido a sus casas y le enseñan a mamás, papás y abuelos a reciclar, demostrando que con solo un par de minutos al día se puede hacer un Paraguay mucho más lindo y limpio para todos”.


