Una familia del barrio Perpetuo Socorro, en la compañía Toledo Cañada de Capiatá, ya no sabe a qué santo rezarle ante la ola de inseguridad. Doña Ana María A. (45), una sacrificada trabajadora, denunció con rabia e impotencia que su vivienda fue blanco por quinta vez de un marginal que entró a saquear durante su ausencia.
La mujer salió a laburar a las 5:00 de la mañana y al volver a las 19:00 encontró la puerta principal completamente destrozada. El delincuente se tomó todo el tiempo del mundo para revolver la casa de arriba a abajo. Se llevó una desmalezadora, calzados, prendas de vestir y hasta desarmó el motor de la heladera para quitarle los componentes.
Pero la bajeza del tipo no terminó ahí: antes de huir con el botín, el infeliz hizo sus necesidades fisiológicas en medio de la pieza, dejando una hedionda deposición sobre el piso como recuerdo de su fechoría. La familia afectada okairo, no solo por el robo sino por lo asqueroso que fue el mondaha de hacer sus necesidades en su pieza bajo su ausencia.
“Estamos avasallados por los chespiceros, es la quinta vez que me roban. Anteriormente ya se llevaron mi bicicleta y hasta los cubiertos de la cocina”, lamentó la doña a canal 4. Para colmo de males, al reclamar mayor patrullaje, el comisario local le confesó que ellos atrapan a los adictos pero la Fiscalía los vuelve a soltar en un pestañeo, dejando a los vecinos desprotegidos.

