A miles de kilómetros del suelo patrio, en la lejana Costa Oeste de los Estados Unidos, un grupo de paraguayos guapos le pone el pecho a la distancia para mantener encendida la llama de nuestras tradiciones. Silvia Campos, encargada de prensa de la “Asociación de Paraguayos en la Costa Oeste” (APCO), relató cómo desde hace 10 años promueven el guaraní, la gastronomía y el folclore en una tierra donde todo queda lejos y donde “no existen restaurantes ni supermercados paraguayos”, sostuvo a Crónica.
“Para hacer una rica sopa paraguaya no tenemos el queso Paraguay y entonces un chef nos dice con qué reemplazar para que el sabor sea igual”, relató Silvia. La paraguaya destacó que organizan talleres virtuales de oratoria, cocina y clases de guaraní que traspasan fronteras, logrando conectar a apasionados de todo el mundo.
“Un chino que está en la universidad canta en guaraní y una señora que es traductora paraguaya radicada en Francia pone su despertador a las 3 de la mañana para estar con nosotros. El guaraní cada vez tiene más fuerza”, resaltó con orgullo.

Actividades varias y a puro pulmón
El alcance que tiene esta asociación es espectacular. “Abarca legalmente la costa del Pacífico e incluso hasta Alaska, en donde reunimos a unos 2.500 compatriotas”. En ese sentido, mencionó que todas las actividades que llevan a cabo es a puro pulmón. “Nosotros solemos alquilar salones para los festivales, los cuales nos cuestan 7800 dólares pero lo hacemos sin fines de lucro”.
La señora Silvia explicó que ayer miércoles tuvieron una espectacular noche en recordación al día oficial del idioma Guaraní, “en donde se realizó un festival artístico, y participaron varias bailarinas, en donde lo que llamaba más la atención era la famosa danza de la botella”.

Premios a la altura
La embajadora guaraní en California añadió que suelen entregar galardones que se denominan “Orgullo Paraguayo” en donde “destacamos a compatriotas brillantes del año. En una ocasión un joven profesional que se destacaba en la mismísima NASA. Y varios otros que tienen una labor relevante en el extranjero”.
No perder las raíces
Silvia, junto a su esposo Miguel Campos (fundador de la nucleación) y la presidenta Gladys Duarte, continúan pedaleando para que los niños nacidos allá “conozcan por lo menos cinco palabras en guaraní y los pasos de la danza”. Pese a la nostalgia de los compatriotas que no pueden regresar por falta de papeles, la asociación sigue siendo ese abrazo cálido y tricolor en medio de la gigantesca marea estadounidense.

