Lo que comenzó como un pedido inesperado terminó convirtiéndose en una historia de solidaridad, ingenio y mucha emoción. Un herrero de Itauguá se animó a reparar la prótesis de un trabajador que tenía serias dificultades para caminar y logró devolverle la movilidad.
Ramón Duarte, propietario de la metalúrgica “Monchi”, contó a Crónica que jamás imaginó recibir un pedido de este tipo. “Me sorprendió muchísimo el pedido, pero gracias a Dios salió muy bien y quedó mejor que antes y ya me llueven los pedidos para el arreglo de la prótesis”, contó entre risas.

El trabajador, de 35 años, había sufrido un accidente en moto hace 13 años y tuvieron que amputarle la pierna por debajo de la rodilla. Es padre soltero y, pese a las dificultades, sigue trabajando para salir adelante con su pequeña hija.
“El muchacho había tenido un accidente en moto hace 13 años, le tuvieron que cortar la pierna desde abajo de la rodilla. Se tropezó y la prótesis le salió de lugar y le dificultaba mucho la movilidad, y como es muy caro mandar arreglar o adquirir una nueva, nos ingeniamos para darle una solución y el resultado fue sorprendente”, relató Ramón.

Para solucionar el problema utilizaron materiales propios de una herrería, tornillos y un caño de acero al carbono de una pulgada. El trabajo fue hecho prácticamente a medida. “Por suerte él tomó todo con mucho humor, para mí era una situación muy delicada porque tenía miedo, pero con unos tornillos y un caño al carbono de una pulgada se solucionó su problema. Además, le adaptamos a la medida, cortaba y lijaba el caño hasta que le quedó justito. Ahora puede doblar la rodilla, ya no se le queda rígido y con el pantalón largo ni cuenta se da uno de que usa prótesis porque no renguea ni nada de eso”, contó el herrero.
En apenas medio día terminaron el trabajo
“En medio día ya hicimos todo, fue todo un show cuando íbamos a soldar la parte del pie porque él no paraba de reírse. Incluso pasó el video que hicimos a un grupo de personas que usa prótesis y enseguida empezaron a pedir presupuesto. Prácticamente le hice la pierna por debajo de la rodilla y el pie”, relató.

Esta experiencia despertó en Ramón las ganas de ayudar a otras personas que no pueden pagar una prótesis o una reparación costosa.
“Ahora ya estoy pensando hacer para gente de escasos recursos y poder ayudar, porque tiene muy bajo costo y se puede hacer a la medida. Fue una experiencia muy satisfactoria, ya hice muchísimos trabajos, pero nunca hice una pierna y un pie de hierro. Él trabaja conmigo y ahora es oficialmente nuestro chapista Terminator”, finalizó entre risas.

