Lo que debía ser un festejo de camaradería por el Día del Agente de Policía terminó en una auténtica batalla campal de fuego cruzado. Efectivos de la comisaría 59ª Central se reunieron a chupar en una quinta de Capiatá, pero al calor del alcohol surgió una caldeada discusión entre el oficial Edson V. y el suboficial Remigio C. (41).
Parecía que las aguas se habían calmado cuando Remigio se retiró, pero los muchachos continuaron la farra mirando un torneo de truco en una plaza vecina. Fue allí cuando el suboficial Remigio C. regresó fuera de sí, equipado con un chaleco antibalas y una pistola 9 mm, y abrió fuego sin piedad contra sus camaradas.
En la balacera resultaron atacados varios agentes, sufriendo el suboficial mayor Arnulio Ramón L.(41) un refilón de bala en la cabeza. Tras el sanguinario ataque, el gatillero se dio a la fuga y la Policía lo busca afanosamente por cielo, mar y tierra.

