Muchos conocieron la historia de Maruca, la perrita que todos los días esperaba con tanta ilusión al cañonero en la costa de Encarnación, y que cuando el cañonero se fue, Maruca quedó allí, solita con la mirada puesta en el horizonte, observando cómo la embarcación se alejaba de la costa. Esa imagen conmovió a miles de personas y su historia rápidamente se hizo viral.
La preocupación creció porque nadie sabía dónde estaba la pequeña. Pero gracias a la publicación de Carlos Estigarribia y a varios vecinos que se pusieron manos a la obra, después de varias horas lograron encontrarla en el muelle.

Y entonces llegó la mejor noticia, Maruca fue recibida en la Base Naval de Encarnación, por disposición del capitán de Navío DEM Livio Duarte, prefecto de Zona y comandante del Área Naval Itapúa. Ahora la pequeña firu ya no tendrá que dormir ni esperar sola en la costa. Tiene un lugar seguro, un techo y personas que estarán pendientes de ella.


