Hay historias que parecen escritas por el destino. Historias en las que un sueño termina abriendo una puerta que jamás imaginamos cruzar. Y esta es una de ellas: la música fue la que llevó a Melissa Duarte, a vestir el uniforme azul y, con el tiempo, se convirtió también en su manera de servir a los demás. Desde muy pequeña supo que cantar era parte de ella. Pero jamás imaginó que aquella pasión terminaría llevándola a convertirse en policía. “¡Fue a través de la música que me convertí en policía! Literalmente, la música me vistió de azul. Me enteré de que había una vacancia para cantante dentro de la Policía Nacional y me animé a presentarme.
Lo que empezó como un sueño musical se transformó en un profundo amor por la institución y en una verdadera vocación de servicio. La música no solo me dio un escenario, me dio mi profesión y mi forma de servir al país”, contó a Crónica la Oficial cantante
A veces, los grandes cambios comienzan con decisiones que a muchos les cuesta aceptar. “Al principio mi familia no podía creerlo, ¡pensaban que era una locura! Pasar de la música a la disciplina policial fue un impacto, pero cuando vieron mi determinación me dieron todo su respaldo. Hoy se llenan el pecho de orgullo al verme combinar el uniforme con mi pasión por el canto”, contó

Aunque no tiene hijos propios, sus dos sobrinos ocupan un lugar enorme en su corazón. Y uno de ellos, especialmente, se convirtió en su gran motor, “uno de ellos es autista y lo amo con el alma. Cada guardia, cada madrugón y cada escenario que piso lo hago pensando en darle lo mejor y demostrarle que no hay límites cuando las cosas se hacen con amor. Por él doy la vida”, expresó emocionada.
Y detrás de ese amor también nació un sueño todavía más grande, “más adelante sueño con hacer una escuela de música para niños autistas, porque creo firmemente que la música también sana”.
Del uniforme al escenario
“Canto desde que tengo uso de razón, es mi esencia. Mi padre, Miguel Duarte, fue quien me inspiró. Vengo de una familia de músicos”.
Y aunque no siempre es fácil, encontró la manera de hacer convivir sus dos grandes pasiones. “La ventaja es que en mi caso ambas facetas nacieron juntas dentro de mi carrera policial. ¿El secreto? Mucha organización y pasión. Pasar de la guardia a ponerme el vestido para cantar en un escenario requiere un cambio de chip rápido, pero la música me recarga el alma y me hace mejor policía”, he’i.

“Tengo mi grupo armado y nos contratan muchísimo para bodas, cumpleaños, eventos privados y fiestas patronales. A la gente le fascina la historia de la ‘policía cantante’ y se sorprenden cuando ven la fuerza del show en vivo”.

