A full están con las investigaciones para conocer con precisión cuales fueron las causas que llevaron a despistarse al enorme avión Boeing 767-300 de carga, que operaba para Amazon Air a través de la compañía 21 Air, y que dejó un saldo de al menos 5 muertos. Por de pronto, ya se tienen las dos “cajas negras” del aparato que están siendo sometidas a peritaje.
La presidenta de la Junta Nacional de Transporte, Jennifer Homendy, en una rueda de prensa evitó decir las identidades de las víctimas, pero sí se pudo saber que tanto el piloto como el copiloto que viajaban a bordo de la aeronave, que saltaron desde lo alto ni bien se quedó parado, están en buenas condiciones y fueron dados de alta.
Con las “cajas negras” lo que se busca es, con una de ellas, saber qué controles, botones, pedales, ere eréa ejecutaron ambos tripulantes, en tanto que con la otra se va a escuchar todo lo que se dijo en esa cabina.
Ayer se terminó de limpiar la zona afectada del accidente, retirando el combustible que quedó desparramado luego que el ala izquierda, que funciona como tanque al igual que la derecha, colapsara y estallara junto con la turbina de ese lado.
Un equipo de 32 personas trabajó en el lugar del accidente para documentar la escena y recopilar “pruebas perecederas” durante la semana, dijo Homendy.
El avión, de 55 metros de largo, 48 de ancho y 16 de alto, chocó contra dos a tres vehículos, uno de ellos una camioneta Ford Econoline blanca de 2012 con siete personas dentro, que fue la que registró las víctimas fatales.
En total, se fue 4 cuadras más allá de la cabecera de pista. Imágenes permiten ver que tocó tierra mucho después de lo que debería y se estudia si esa fue una de las causas del incidente.

