Gustavo Invernizzi, bombero de Tomás Romero Pereira, Itapúa, tiene apenas 25 años, pero ya vivió varias situaciones que difícilmente olvidará. Una de ellas es ayudar a traer bebés al mundo, una tarea que, según cuenta entre risas, al principio le daba bastante miedo, pero que con el tiempo se volvió casi habitual. Gustavo ingresó al cuerpo de bomberos en 2019, aunque desde muy pequeño estuvo ligado a la institución, ya que su papá es presidente de los Bomberos de Tomás Romero Pereira.
“Crecí entre los carros y las sirenas”, contó. La intervención más reciente ocurrió cuando el martes, cuando recibieron un pedido de auxilio desde el asentamiento Yukeri, donde vive una comunidad indígena, ubicada a unos 50 kilómetros de Tomás Romero Pereira. Una licenciada del hospital acompañó a los bomberos para trasladar a una mujer embarazada. Pero el bebé tenía otros planes.
“Cuando apenas habíamos salido, a unos 4 o 5 kilómetros desde la casa de la señora, el parto se adelantó y la pequeña nació dentro de la ambulancia, para mí ya es normal, pero mi compañero que estaba manejando se asustó un poco, fue su primera experiencia”, contó Gustavo
El nacimiento fue rápido y, según relató, no hubo mayores complicaciones. La bebé pesó aproximadamente 3 kilos 400 gramos y quedó sobre el pecho de su mamá, mientras llegaba al hospital. Gustavo también recordó que la primera vez que asistió un parto sí sintió miedo.
“Tener que mirar y que salga de la nada, eso me asustó”, contó entre risas. Con los cursos de atención prehospitalaria y la experiencia acumulada, hoy sabe reconocer mejor cuándo una mamá está a punto de dar a luz y cómo actuar. Y hay una historia todavía más tierna: uno de los bebés que ayudó a traer al mundo terminó convirtiéndose en su ahijado.

