No le reemplaza al asado, pero el guiso ya está ganando terreno. Tanto que hoy no debería sorprender a nadie que, en medio de un casamiento, un cumpleaños o una juntada, aparezca un buen plato de guiso humeante servido como protagonista de la fiesta.
Y detrás de esta curiosa tendencia hay una historia de rebusque, trabajo y, sobre todo, de no tener miedo a probar algo diferente. Lo que comenzó como una simple charla entre amigos durante el frío invierno del año pasado terminó cambiándole la vida a Andrés Cañete, más conocido como Andy Parrilla.“La temporada de asados estaba medio floja y la situación ya estaba un poco ‘hendy’.
Entonces, sentado con unos amigos, surgió una idea que parecía más una ocurrencia que un negocio. ‘Vamos a comer un guiso para variar, ya que hace frío’, me dijeron mis amigos”, contó Andy a Crónica.
Andy preparó el guiso, lo grabó y decidió subir el video a las redes. No tenía grandes expectativas. Simplemente quiso probar. “Me dijeron: ‘Grabá este guiso, te salió rico este’. Entonces subí el video y puse mi número de contacto. Dije: ‘Bueno, no pierdo nada intentando’”, contó Pero lo que parecía una prueba terminó funcionando.
El guiso empezó a rendir. Y mucho
Andy no se quedó con la receta tradicional. Le puso su sello y convirtió un plato sencillo y bien paraguayo en una propuesta diferente. Lo prepara a la leña, en disco, y puede ser de arroz o de fideo moñito, según el gusto del cliente. Lleva carne de entraña, chorizo, verduras, tomate y hasta queso.
La preparación también tiene su secreto: primero dora la carne con aceite y pimentón dulce, luego agrega cebolla, locote y ajo. Después van el tomate y el puré de tomate, cerveza para desglasar y agua. Todo se cocina lentamente durante unos 30 minutos antes de sumar el arroz o los fideos. “Es un guiso, pero bien purete”, explica Andy, orgulloso de haberle dado una vuelta de tuerca a una comida que muchos recuerdan como el clásico plato de la casa cuando uno está sogue.
Y la gente respondió
Los pedidos comenzaron a llegar para reuniones familiares, juntadas de amigos, cumpleaños y hasta celebraciones que uno jamás imaginaría acompañadas por una olla de guiso. “Ya hicimos casamientos y 15 años también. Este fin de semana, por ejemplo, tenemos un casamiento de guiso”, contó. Con el tiempo, incluso llegó el apodo. “El rey de los guisos”, comenzaron a llamarlo entre los populares. La mayor cantidad que llegó a preparar fueron 1.000 porciones de guiso, pero aquella vez no fue para una fiesta privada.

Andy organizó un evento solidario en Pirayú y repartió la comida entre niños y familias de la comunidad. Lo hizo como una forma de agradecer. “Como el guiso a mí me rescató, dije: ‘Voy a hacer un guiso bien grande para dar las gracias también’”, y lo repartió en el día de San Cayetno, patrono del Trabajo.
Andy tiene 27 años y es de Ñemby. Hace cinco años comenzó en el mundo de la cocina, pero al principio lo hacía solamente como un hobby durante los fines de semana, buscando generar un ingreso extra. Hoy la historia es completamente diferente, vive exclusivamente de la cocina. “Me costó, pero pudimos sacar a flote la flota”, dijo entre risas.
Ahora tiene un equipo de trabajo que lo ayuda a atender varios eventos y los pedidos ya no aparecen solamente durante los fines de semana. Según cuenta, desde los jueves comienzan a sonar los teléfonos.

