Lo que para Beatriz Zárate comenzó como un acto de amor hacia perros abandonados terminó convirtiéndose, según denuncia, en una verdadera pesadilla.
No tiene un refugio, sino rescata y rehabilita a perritos en su propia casa, pero no sabe por qué la Muni de Ciudad del Este la hostiga todo el tiempo.
Hoy, con el corazón apretado y sin saber dónde llevará a sus perros, cuenta que nuevamente debe abandonar la casa que alquila. Pero esta vez no está dispuesta a quedarse callada ya que la Muni de Ciudad del Este intervino su casa ¡14 veces!
La mayoría de sus firulais son discapacitados y la Muni le pide la reubicación de los mismos con la excusa de la “polución sonora”, además de solicitarle aveí los planos de la vivienda.
Beatriz trabaja como enfermera en Estados Unidos y asegura que tiene una vida entera organizada para poder mantener a sus animales. Incluso tomó un segundo trabajo de madrugada para que a sus perros no les falte comida, atención veterinaria ni tratamientos.
“Ellos son mi vida, son mis animales y yo voy a hacer lo que tenga que hacer por mantenerlos”, afirmó.
Según su relato, los problemas comenzaron hace años, cuando vivía en otro barrio de Ciudad del Este. Los vecinos empezaron a presentar denuncias por la cantidad de perros que tenía y por supuestos malos olores.
“Yo vivía antes en otro barrio, en el kilómetro 6 y medio, y ahí también los vecinos empezaron a denunciar, a decir que yo tenía mal a los perros, que había olor, que era esto. Bueno, ahí la Municipalidad me notificó en 12 ocasiones por denuncias de los vecinos”, contó.
Pero Beatriz sostiene que nunca se escondió ni impidió que los funcionarios revisaran las condiciones en las que estaban los animales.
“En muchas ocasiones yo permití que entraran a mi casa. Ellos venían, revisaban, encontraban todo ok, me decían que estaba todo perfecto. Pero volvían los vecinos a hacer las mismas denuncias y de nuevo la Municipalidad me visitaba. Así estábamos, en un tira y afloje. Esto ya es una persecución”, indicó.
UNA CASA EN MALAS CONDICIONES Y UNA INVERSIÓN MILLONARIA
Finalmente encontró una vivienda en el kilómetro 4, en el barrio Las Tórtolas. La propiedad estaba en muy malas condiciones, pero la mujer decidió invertir su propio dinero para convertirla en un lugar adecuado para sus animales.
“Yo decidí hacerme cargo de todos los gastos, reparaciones, hice la casa habitable, hice la estructura de mis caniles, todo. Me mudé ahí con mis animales”, contó.
Pero la tranquilidad duró apenas unos meses, en diciembre volvieron las denuncias.
Beatriz asegura que, una vez más, permitió que funcionarios municipales ingresaran a verificar las condiciones de los animales.
“Vinieron en cuatro ocasiones otra vez, en menos de dos años en esa casa”, sostuvo.
La situación, según su versión, también habría derivado en insultos y enfrentamientos con algunos vecinos. “Una señora empezó a tirar basura a mi casa, a golpear la chapa con un palo. Y yo puse cámaras”, contó.
Beatriz afirma que tiene grabaciones de estos episodios y que incluso realizó denuncias, aunque asegura que no recibió respuestas.
.
OCHO PERROS EN SILLA DE RUEDAS
En medio de toda esta pelea, hay algo que Beatriz considera que muchas personas no conocen: varios de sus perros necesitan cuidados especiales. Tiene ocho animales que utilizan silla de ruedas y reciben fisioterapia tres veces por semana. “Nadie va a cuidar a un perro en silla de ruedas”, afirmó.
Para ella, rescatar un animal significa hacerse cargo hasta el final.
“Tres veces a la semana una fisioterapeuta va a hacerles fisioterapia para que ellos no tengan rigidez. Tienen la masa muscular mantenida por la fisioterapia. Hay perros que llevan dos años en fisioterapia”, explicó.
TRABAJA DE MADRUGADA PARA QUE A SUS PERROS NO LES FALTE NADA

Beatriz trabaja ocho horas como enfermera en Estados Unidos. Pero cuando los gastos aumentaron, decidió buscar otro empleo.
“Mi marido me dijo: ‘No, no es... no vas a aguantar’. Le dije: ‘Lo voy a hacer por los perros’”, recordó.
Ahora comienza a trabajar a las 4 de la madrugada limpiando baños y termina a las 10 de la mañana. Después se baña y se va a su otro trabajo como enfermera.
“Tengo las manos llenas de callos, con heridas de trabajar para que a ellos no les falte nada”, afirmó.
“Nunca van a decir: ‘Beatriz sacó una lista pidiendo plata’, ‘Beatriz pide colaboración para esto’. ¡Nunca!”, sostuvo.
“Necesito que la gente escuche también mi verdad, que la gente sepa lo que yo pago y que la gente vea lo que hay en mi casa”, pidió.
Y asegura que no habla solamente desde las palabras, sino que tiene documentos para respaldar su versión.
Ahora, con la propietaria que ya le habría comunicado que no renovará el alquiler, Beatriz enfrenta nuevamente la misma pregunta que la persigue desde hace años: ¿dónde llevará a todos sus perros?
Para cualquier persona podría parecer simplemente una mudanza. Para ella, significa encontrar nuevamente un lugar que acepte a una familia de cuatro patas, incluidos animales discapacitados que necesitan cuidados permanentes.
“LE EXIGEN REQUISITOS QUE NO EXISTE NI EN LA LEY DE BIENESTAR ANIMAL”
Varios refugios se hicieron eco del caso de Beatriz, entre ellos Olfateando Huellas donde Diana Camarasa aveí denunció la persecución de parte de la Muni de Ciudad del Este y de algunos de sus funcionarios. “Le exigen requisitos que no existe ni en la ley de Bienestar Animal y muchísimo menos en ninguna ordenanza municipal” escribió en sus redes Diana Camarasa quien pidió explicación del por qué intervienen tantas veces a una persona que está ayudando tanto a estos animales. “Habiendo tantos animales abandonados, maltratadores sueltos, se preocupan por molestar a una persona que está salvando vidas” siguió Camarasa quien pidió cese la persecución a estos firulais .


