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A puro esfuerzo, dos estudiantes no videntes están a punto de recibirse de abogados

José Candia, de 31 años, y su amigo Ezequiel Prieto, de 36, ambos no videntes, tienen un sueño que está cada vez más cerca: convertirse en abogados. …

| Por Ariamne Roa
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| Por Ariamne Roa
José y Ezequiel venden productos de limpieza para costear sus estudios.

José Candia, de 31 años, y su amigo Ezequiel Prieto, de 36, ambos no videntes, tienen un sueño que está cada vez más cerca: convertirse en abogados. Para lograrlo, sin embargo, deben afrontar los gastos de la tesis y el examen de grado, y en vez de quedarse esperando una ayuda, decidieron arremangarse y pagar sus gastos con su propio esfuerzo.

Los dos jóvenes son de la zona de Horqueta y actualmente viven en el centro de apoyo Luz y Esperanza, en Concepción. Como necesitaban juntar dinero para la etapa final de la carrera, comenzaron a fabricar y vender productos de limpieza. Preparan detergente, jabón líquido, lavandina, desodorante de ambiente y lavandina en gel, y cada pedido significa un pequeño empujón hacia ese título que tanto anhelan.

La historia de este emprendimiento comenzó durante la pandemia. En aquel momento, José y Ezequiel aprovecharon los cursos de capacitación del SNPP y aprendieron a elaborar estos productos. “De ahí empezó la elaboración de productos de limpieza para generar un poco de ingresos, para ser un poco más independientes”, contó José Crónica.

Y esa palabra, independencia, parece resumir perfectamente la historia de estos dos amigos. Porque ser no videntes nunca fue motivo para bajar los brazos.“No por eso debemos darnos por vencidos. Al contrario, eso nos da un empuje para seguir adelante y demostrar que somos capaces”, dijo José a Crónica.Para estudiar tampoco se dejan vencer por las dificultades.

Con ayuda de la tecnología utilizan celulares y computadoras con lectores de pantalla. Reciben materiales en PDF, fotografías o audios, graban las clases y, cuando llega el momento de demostrar lo aprendido, realizan sus exámenes de manera oral.“Gracias al lector de pantalla podemos usar normalmente el celular, como también la computadora”, explicó. José cuenta que todavía existe discriminación y que muchas veces deben enfrentarse a situaciones difíciles, pero asegura que eso no los detiene. “Todas las cosas que hacemos, hacemos con nuestra capacidad, no con la discapacidad”, afirmó.

Ahora, para alcanzar la meta final, solo piden una cosa: que la gente compre sus productos. No quieren que les regalen dinero. Quieren trabajar, vender lo que producen y con eso pagar los gastos que les quedan para poder recibirse.

Para ellos no hay límites, incluso, cuando necesitan insumos, viajan hasta Ciudad del Este para conseguirlos y continuar con el emprendimiento. “Nada más que eso”, respondió José cuando le preguntaron si buscaban una ayuda directa.

Una frase sencilla, pero que dice muchísimo: quieren una oportunidad para salir adelante con sus propias manos. “Muchas veces uno, teniendo todo, se queja y dice que no puede esto o aquello”, expresó José.

Ellos, en cambio, siguen avanzando. Con sus bastones, sus celulares, sus libros, sus productos de limpieza y, sobre todo, con unas ganas enormes de demostrar que ninguna dificultad puede ser más grande que un sueño cuando existe voluntad para alcanzarlo.

Hoy, cada botella de detergente, cada jabón y cada lavandina que venden no es solamente un producto: es un pasito más hacia el título de abogados que tanto desean.

Para quienes deseen adquirir los productos y apoyar el emprendimiento de estos estudiantes pueden comunicarse a los números (0982) 867 950 y (0986)102 442.

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