¡A la celda por caín! Un tribunal le encajó 25 años de cárcel a Ignacio Ramón Franco Carballo (45) por asesinar a su propio hermano mayor, Mateo (32), en la ciudad de Pirayú.
La sangrienta tragedia familiar ocurrió a la hora del almuerzo, dentro de una casa del barrio 4, donde una chipa o un plato de comida desató el infierno. Según se ventiló en el juicio oral, Mateo se negó a compartir la comida con su hermano, lo que desató una discusión de la gran siete en plena cocina.
Fuera de sí, Ignacio le metió una patada a la olla y derramó todo el cocinado al suelo, desatando un feroz forcejeo entre los dos arrieros. En medio del manoseo, el agresor manoteó un filoso cuchillo de cocina y se lo clavó directo en el pecho a su sangre, en la zona del corazón.
La víctima cayó al piso chorreando sangre y falleció de forma instantánea tras sufrir la profunda estocada que le atravesó el tórax. Los jueces Pedro Nazer, Hugo Ríos y Rodolfo Vera no se guardaron nada y consideraron el hecho como un horrendo homicidio doloso agravado.
El condenado no mostró un solo gramo de arrepentimiento tras escuchar el fallo que lo manda directo tras las rejas por un cuarto de siglo. La Justicia ordenó que el fratricida cumpla su pesada pena encerrado en la Penitenciaría Regional de Misiones sin posibilidad de zafar.
¡Una verdadera locura familiar que demuestra que por un simple plato de comida la rabia puede terminar en la peor de las tragedias!

