Una noche que quedó grabada a fuego en la memoria de Mariano Roque Alonso. El 18 de septiembre de 2012, un violento fenómeno meteorológico azotó la ciudad y sectores del Departamento Central, dejando a su paso destrucción, heridos y una tragedia que todavía permanece en el recuerdo.
La Dirección de Meteorología e Hidrología determinó días después que se trató de un tornado de intensidad F1, de acuerdo con la escala Fujita, con vientos estimados de entre 117 y 180 km/h.
La fuerza del temporal fue tal que la estación meteorológica ubicada en la cabecera norte del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, a unos 3 kilómetros del punto de mayor impacto, registró oficialmente una ráfaga de 140 km/h.

Pero detrás de las cifras quedaron historias de dolor. Cinco personas perdieron la vida, cuatro cadetes en la base del Comando Logístico y una joven que falleció tras el colapso de la infraestructura de un comercio. Además, más de 80 personas resultaron heridas y fueron asistidas por los socorristas.
Aquel 18 de septiembre, en cuestión de minutos, el viento convirtió una noche aparentemente normal en una escena de caos y desesperación. Techos arrancados, estructuras dañadas y familias conmocionadas fueron parte del paisaje que dejó el fenómeno. Catorce años después, pobladores de Mariano Roque Alonso, todavía recuerdan aquella noche en la que el viento rugió con una fuerza pocas veces vista.

