Un escándalo se desató con los clubes rapáis debido a un planteamiento del Gobierno de prohibir a las casas de apuestas deportivas el ser auspiciantes de los equipos de fútbol. Los principales clubes del Brasilerao, entre ellos el propio Flamengo, actual campeón, se pronunciaron en contra de este proyecto.
La oposición a esta idea llegó tan lejos, al punto de que equipos como el mencionado Flamengo, Palmeiras, Corinthians, Santos, Botafogo, Fluminense, Vasco da Gama y Gremio, así como las federaciones regionales de Sao Paulo y Río, llegan incluso a hablar de “el fin del fútbol brasileño”.
El texto en defensa de las casas de apuestas como auspiciantes, publicado por los citados clubes, afirma que el beneficio que generan “no se limita a los clubes más grandes. Los recursos llegan a equipos de menor envergadura, divisiones de ascenso y competiciones con menor exposición y no existe otro segmento económico capaz de sustituir de inmediato esta inversión”.
El gobierno de Lula Da Silva, el cual se encuentra en plena campaña de reelección, considera a la cuestión de las apuestas un problema de salud pública, ya que se señala que genera adicción y habría desatado una ola de deudas entre millones de usuarios en todo el Brasil.
El miércoles Lula, durante una entrevista en un podcast, abogó por prohibir las apuestas on-line. “Mi disposición personal es acabar con las bets”, dijo, aclarando sin embargo que debe “tomar en cuenta” la posición de distintos sectores sociales y el impacto que tendría esa medida.
“Las bets son una desgracia para el pueblo pobre, que trabaja y pierde su dinero jugando”, señaló el presidente rapái, que recibió el pasado fin de semana a familias víctimas de endeudamiento por apuestas.

