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Aprendió un oficio y convirtió los palets en su fuente de ingresos

Hay historias que se cuentan sin grandes discursos, porque hablan por sí solas. Se escriben con esfuerzo, con manos trabajadoras y con muchas ganas d…

| Por Ariamne Roa
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| Por Ariamne Roa
Convierte los palets en arte.

Hay historias que se cuentan sin grandes discursos, porque hablan por sí solas. Se escriben con esfuerzo, con manos trabajadoras y con muchas ganas de salir adelante que no se apagan ante las dificultades. La historia de Estela, de 43 años, es una de ellas. Tras dejar la Chacarita y mudarse al barrio San Francisco, encontró en una capacitación mucho más que un curso, encontró una oportunidad para cambiar su realidad y demostrar que siempre se puede volver a empezar.

“Acá surgieron las oportunidades para poder capacitarnos en diferentes ámbitos. Vino una capacitación para emprendedores y me anoté”, contó a Crónica.

Su aventura comenzó con un curso de artesanía utilizando materiales reciclados. Entre maderas, herramientas y palets, descubrió que tenía habilidad para crear cosas con sus propias manos. Solo había un pequeño detalle, las máquinas le daban miedo.

“Empecé a hablar con el profesor y le pedí que me enseñara a utilizar las máquinas. Casi todas las mujeres le tienen miedo a la máquinas de carpintería”, recordó. Pero Estela no se quedó con el miedo. Se animó, aprendió y empezó de a poquito. Primero hizo repisas, cubierteros y otros objetos para su propia casa.

Después fotografió sus trabajos y los publicó en las redes sociales. Y ahí comenzaron a llegar los pedidos. Hoy Estela fabrica un poco de todo: muebles, camas plegables, estantes, sillones y hasta verdaderos “hoteles” para los mimados de la casa. Hace rampas para perros, casitas para gatos, circuitos para aves y hasta estructuras para colocar en las paredes.

“Vos tenés una idea, me mandás una foto de referencia y yo hago hasta lo imposible para hacerlo lo más parecido posible”, contó entre risas. Pero detrás de cada mueble, de cada corte de madera y de cada palet transformado hay una historia mucho más grande, la de una mamá que pelea todos los días por el bienestar de sus hijos.

Estela tiene un hijo de 23 años que estudia Ingeniería Electromecánica y una hija de 15 años, quien requiere cuidados y atención especial.“Gracias a esto puedo ampliar mis ingresos económicos y solventar los gastos extras que hay día a día, pago el estudio de mi hijo y el tratamiento médico de mi hija”, explicó.

“Si hay que agarrar una herramienta, la agarro; si hay que trabajar con una desmalezadora, también, de todo hago, para mi no existe el no puedo”, contó. Su historia empezó con una mudanza, continuó con una capacitación y hoy sigue creciendo entre maderas, máquinas, pedidos y sueños, ya que no solo aprendió a trabajar con palets, aprendió a transformar dificultades en oportunidades y miedo en valentía, “cuando aparece una oportunidad, hay que aprovecharla”, expresó.

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