El 911 estuvo a full durante la jornada del sábado, pero no precisamente por la cantidad de emergencias reales. De las 5.131 llamadas recibidas, apenas unas 1.020 correspondieron a situaciones que realmente necesitaban ayuda.
El resto fue un verdadero akã rasy para los operadores, 4.111 llamadas fueron bromas, descuidos, consultas que no eran urgentes o comunicaciones que no requerían asistencia policial.Según el reporte, más de 3.300 personas llamaron y cortaron enseguida, se quedaron en silencio o activaron el teléfono accidentalmente.
A esto se sumaron 265 llamadas de niños que estaban jugando con el teléfono, además de equivocaciones al marcar y consultas informativas.Mientras algunos juegan o llaman por cualquier cosa, del otro lado puede haber alguien que realmente está en peligro y necesita que una patrullera llegue cuanto antes.A pesar de la enorme cantidad de llamadas que no correspondían a una emergencia, los agentes lograron atender 1.020 casos reales.
Entre los principales motivos de intervención estuvieron la polución sonora, con 222 casos; violencia intrafamiliar, con 152 denuncias; y perturbación de la paz pública, con 111 reportes.También se registraron 171 accidentes de tránsito, algunos con daños materiales y otros con personas afectadas.

