¡Se armó el guarara en la Villa Serrana! Una conocida vendedora de sillas puso el grito en el cielo tras ser bajada de su puesto frente a la Basílica. La trabajadora, famosa por salvarle la espalda a los peregrinos, denunció que los encargados del orden no la dejan trabajar en su rincón de siempre.
A la doña le bajaron el pulgar en el marco de un nuevo plan para limpiar las veredas y despejar los alrededores del Santuario durante las misas. La comerciante quedó con los brazos cruzados y recontra pohýi, asegurando que solo busca ganarse el pan de cada día con el alquiler de sus asientos.
Recordó que la gente llega reventada tras caminar kilómetros y necesita un lugar donde sentarse a descansar o escuchar la misa con tranquilidad. La doña no entiende por qué la sacan a ella mientras otros puesteros sí tienen el visto bueno para instalarse en las zonas más transitadas.
En las redes sociales la noticia cayó como una bomba y la perrada se dividió entre los que piden compasión y los que exigen orden en la vereda. Muchos fieles salieron a defender a la mujer recordando que sus sillas son una salvación para los abuelitos y doñas cansadas que van a rezar.
Por su parte, las autoridades se mantienen firmes para evitar el descontrol de puesteros e informales en las inmediaciones del templo mariano. La trabajadora ruega a las autoridades que le busquen una solución rápida para no quedarse sin el pan de la mesa en plena época festiva.

