Pablo Ferrari, perito oficial en la causa por la muerte de Diego Armando Maradona, uno de los jugadores de fútbol más importantes de la historia y campeón del mundo en México 86, con la Argentina, señaló que no se puede descartar que este haya fallecido de COVID-19, teniendo en cuenta que su muerte se produjo en plena pandemia.
Maradona falleció en Noviembre del 2020, en tiempos en los que el virus estaba circulando con mucha fuerza, y las vacunaciones aún no habían comenzado, por lo que las medidas de contingencia seguían vigentes. El perito afirmó que fue un error metodológico no hacerle un test de COVID durante la autopsia para determinar si la enfermedad pudo haber tenido algo que ver.
“La enfermedad del coronavirus ingresaba por las vías respiratorias y podía ser fulminante en su virulencia y matar al paciente en pocas horas”, señaló Ferrari, médico, pediatra y perito oficial de la Justicia. Cabe recordar que Diego falleció mientras recibía tratamiento domiciliario en una quinta en las afueras de Buenos Aires, y que debido a sus múltiples problemas de salud, particularmente del corazón, sumado al hecho de que acababa de ser operado de la cabeza por un hematoma, era un paciente de absoluto riesgo durante los tiempos de la pandemia.
Este último testigo del juicio causó sorpresa al plantear una hipótesis que no había sido mencionada en 43 audiencias previas, por las que desfilaron 76 testigos, aunque hay que señalar que Ferrari participó de una pericia solicitada en 2025 por la defensa del principal acusado, Leopoldo Luque, médico de cabecera de Maradona al momento de su muerte.
Según el perito oficial, Maradona acumuló líquido en el pulmón durante un período de tiempo corto, que podía ser minutos o pocas horas, y eso provocó un ahogamiento que derivó en un paro cardíaco.
No obstante, otros peritos oficiales afirmaron al comienzo del juicio que Maradona tuvo una agonía que pudo haberse extendido por 12 horas, Ferrari afirmó: “Tuvo que haber sido de pocos minutos su agonía”.

