En los últimos años, la carrera por bajar de peso se aceleró con la llegada de medicamentos que ayudan a controlar el hambre. Sin embargo, perder kilos rápidamente no siempre significa perder solamente grasa. Si el proceso no está acompañado por una buena alimentación y ejercicio, también puede producirse una pérdida importante de músculo.
Y ahí aparece una palabra que cada vez comienza a sonar con más fuerza: sarcopenia.
Se trata de una enfermedad musculoesquelética caracterizada por la disminución de la masa, la fuerza y el rendimiento muscular. Puede manifestarse con debilidad, pérdida del equilibrio y dificultades para realizar actividades tan cotidianas como caminar, subir escaleras o levantarse de la cama.
Para el doctor Joe Cho, especialista en Medicina Deportiva y Fisiología del Ejercicio, Nutriología y Medicina Ortomolecular, dijo que la sarcopenia podría convertirse en uno de los grandes problemas de los próximos años.
“Creo que va a ser el gran problema del presente y del futuro. Por el exceso de uso de estos medicamentos para bajar de peso y por no haber una buena orientación sobre alimentación, actividad física y estilo de vida en general. Eso va a llevar a varios problemas y uno de ellos va a ser la sarcopenia”, señaló a Crónica.
BAJAR KILOS NO SIEMPRE SIGNIFICA BAJAR GRASA
El especialista explica que el problema aparece cuando una persona busca perder peso de manera demasiado rápida, “sufrimos mucho con el problema de la obesidad en estos últimos años. Y ahora se inventó este tipo de productos para poder disminuir el hambre. Lo que pasa es que la cuestión no es solamente bajar de peso. Si uno baja de peso de una forma muy rápida, puede perder grasa, pero hay que dejar en claro que quemar grasa no es un proceso tan simple. No es simplemente dejar de comer, porque existe todo un proceso metabólico detrás”, explicó.
Cuando el organismo no recibe suficiente energía, debe recurrir a sus reservas. “El cuerpo, cuando no encuentra una fuente de energía, tiene que buscar otra forma para poder generar combustible. Una de ellas es utilizar el músculo para formar azúcar. Entonces, ese es un mecanismo de defensa”, explicó Cho.
El problema es que una pérdida excesiva de músculo puede afectar mucho más que la apariencia física.
¿QUÉ TIENE QUE VER EL MÚSCULO CON EL CEREBRO?
Durante mucho tiempo se pensó en el músculo simplemente como el tejido que permite movernos. Hoy se conoce que tiene un papel mucho más amplio en el funcionamiento del organismo.
“El músculo hoy en día es considerado como un órgano. Tiene su propio metabolismo y su propia fisiología. Muchos trabajos demostraron que cuando uno pierde una gran cantidad de masa muscular, eso está muy relacionado con otras patologías”, sostuvo.
Entre ellas, el especialista menciona el deterioro cognitivo: “Por ejemplo, está relacionado con un aumento en la incidencia de demencia. Sin contar que la propia pérdida de masa muscular puede generar o estar relacionada con una disminución de la fuerza muscular, que también está vinculada con una menor longevidad y una menor autonomía”.
Esto no significa que perder músculo provoque automáticamente demencia, pero la relación entre sarcopenia, envejecimiento, deterioro funcional y salud cognitiva es un área de creciente interés médico, indicó.
EL MÚSCULO TAMBIÉN ES INDEPENDENCIA
La pérdida muscular suele asociarse al envejecimiento. El problema, según el especialista, es que determinados procesos de adelgazamiento podrían hacer que esta pérdida aparezca de manera más temprana.
“Todas esas consecuencias tienen que ver con que el músculo es tal vez uno de los órganos más importantes para definir la calidad de vida y la longevidad. Primero estábamos sufriendo con los problemas de la obesidad y todas las enfermedades relacionadas, y ahora nos fuimos al otro extremo: las consecuencias de la pérdida muscular, que normalmente ocurre con la edad avanzada, pero que con el uso de estos medicamentos podría aparecer de manera más precoz”, afirmó.
¿Perder masa muscular puede hacer que una persona envejezca?
Cho hace una aclaración: no se refiere a que las células envejezcan de manera acelerada, sino a las consecuencias que esa pérdida puede tener sobre la vida diaria.
“No digo envejecer en el sentido de la edad celular, pero eso puede llevar a consecuencias en la calidad de vida. Si tenés menos masa muscular, probablemente vas a tener menos fuerza, menos autonomía y más problemas a medida que avanza la edad. Y cuando se pierde masa muscular, recuperarla es muy difícil”, indicó.

