¡Misterio insólito en la campiña! Un modesto ganadero de la compañía San Isidro de Curuguaty quedó helado al hallar a su torito muerto de forma inexplicable. Don Eliodoro Acosta salió temprano a buscar al vacuno de año y medio, pero se topó con una macabra escena a orillas de un arroyo.
El animal presentaba extrañas mutilaciones en la cara y, para mayor asombro, le arrancaron la lengua por completo sin dejar rastros de garras ni dientes. En el pueblo ya hablan de cosas raras, pues el vacuno estaba sano y fuerte, y los cortes no parecen hechos por animales depredadores de la zona.
Las extrañas circunstancias del hallazgo dejaron con la boca abierta a todos los vecinos, que no encuentran una explicación lógica al suceso. Para la humilde familia del campesino, el hecho representa un verdadero desastre económico que golpea duro la mesa de su hogar.
Con la partida de este animalito, el pequeño productor se queda con apenas cinco cabezas de ganado en su modesto corral. El dueño no sale de su asombro y lamenta amargamente la pérdida del torito que criaba con tanto esfuerzo día a día.
La perrada del lugar anda con el Jesús en la boca y no descarta ningún tipo de mito o presencia extraña en los matorrales. El misterioso caso ya corre de boca en boca en todo Canindeyú mientras la familia pide luz sobre qué le pasó a su animal.

