Hace nueve años comenzó con un lavadero en el barrio Los Laureles. Hoy, aquel emprendimiento que Carmen inició con esfuerzo creció hasta trabajar con flotas y concesionarias, pero para esta doña, el verdadero crecimiento no se mide solamente en clientes, si no en las oportunidades que puede brindar a otras mujeres, especialmente madres solteras.
“Yo también soy mamá y elegí trabajar con ellas por el sentido de responsabilidad que tienen las mujeres, no saben de cansancio, saben que no se pueden dar el lujo de faltar porque eso representa que a sus hijos no les falte nada”, dijo Carmen a Crónica
En el camino descubrió algo que para ella tiene un valor enorme, “las mujeres tienen mucho para aportar y muchas veces solo necesitan que alguien confíe en ellas”, expresó.
“Ya tuve muchas experiencias con trabajadores y las personas adultas y especialmente las mamás cabeza de hogar son las mejores trabajadoras”, he’i
Desde hace años, varias mujeres forman parte de su equipo de trabajo, encargándose de la limpieza, el secado, el aspirado, la cera y esos pequeños detalles que dejan un auto impecable.
Ahora Carmen quiere dar un paso más. Va a empezar a capacitar a otras mujeres para que aprendan lavado profesional, pulido y manejo de máquinas. Quiere que puedan adquirir nuevas habilidades y, sobre todo, que tengan la posibilidad de acceder a un trabajo.
“Por qué no van a poder agarrar una pulidora y hacer el mismo trabajo de un hombre, las mujeres pueden aprender, pueden crecer y pueden ocupar espacios que durante mucho tiempo parecieron reservados para los hombres”, expresó.
Su mirada está especialmente puesta en mujeres adultas y madres. No porque crea que las jóvenes no tengan capacidad, sino porque su experiencia le enseñó a valorar profundamente el compromiso y la responsabilidad de quienes conocen lo que significa sostener un hogar. “Este trabajo es especial para mujeres, porque son más detallistas”, finalizó.

